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La Mujer De Tus Sueños 31 [Archivo] - Voyeur Azteka

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ojodepayaso
20-sep-2007, 11:38
El fin de semana

Estamos en los primeros escarceos con la cuchi cuchi.

Uno tiene tendencia normal a tratar de sacarla el fin de semana.
Es que el fin de semana tiene tradición, magia, noche, alter hours,
mañana siguiente a torrar.

Y compromiso. Aceptémoslo. El fin de semana tiene compromiso.
No es lo mismo salir un sábado que un jueves. ¿Cuántas minas con
novio salen solas el jueves? Miles. ¿Cuántas con novio salen solas el
sábado? Es decir, si estás saliendo con la mina, el fin de semana es
de ella. O sea, que inconscientemente, al fin de semana se le otorga
status de pareja. Por lo tanto, el fin de semana posee una carga
emocional propia. En cierta forma, si sale con vos un fin de semana
sin ser tu chica, significa que tenés posibilidades de que lo sea. Al
darte el fin de semana, se exponen mucho; te dicen mucho: que no
tienen a nadie fijo, que están disponibles, o que están al pedo. Y en
la previa, a nadie le gusta exponerse demasiado, ¿no?

Encima, el fin de semana están todas en estrella. No se qué pasa,
¿viste? Pero todas se creen que están tres puntos más de lo que
están. ¿Será que se ponen pilas unas a otras? No sé. ¿Será que como
tienen más tiempo para boludear, lo utilizan en intentar mejorar su
estética? El tema es que se creen todas Dolores Barreiro.

Sí, ya se: miles de presentaciones y citas se llevan a cabo y con
éxito en fin de semana. Y miles realizadas durante la semana
fracasan. Estarás pensando que si la mina está con vos, cualquier día
es bueno. Pero eso es como no bañarse porque te vas a ensuciar de
nuevo. ¿Por qué no buscar el entorno ideal para las primeras
escaramuzas, al menos?

Además, permitime recordarte que no sería extraño que la dama
no estuviera totalmente segura de salir contigo, o esté de novia y no
esté segura de querer cambiar de modelo…

Entonces, de la misma forma que te recomendamos no ir de
levante al boliche por no ser el mejor clima, te recomendamos al
principio no salir los fines de semana.

Salí de la carga emocional de esos días e invitala durante la
semana, con menos presiones, menos testigos del posible fracaso
(indudablemente latente en las primeras citas), menos gente que te
corte el clima, lugares más amables con el público.

Esquivale los fines de semana, por lo menos hasta besarla por
primera vez.

Primero: la vas a desorientar. Eso es bueno. “Si tiene onda
conmigo, ¿por qué no me invitó el viernes? ¿Estará curtiendo con
alguien? ¿Será casado? ¿No le gusto tanto como para perder un
viernes? ¿Estoy gorda?” Se ponen vulnerables.

Segundo: le podés hacer el numerito del misterioso (Ver “El
misterioso”). Corrijo: le tenés que hacer el numerito del misterioso.
Que no sepa qué hiciste el fin de semana. “Sábado, cuatro de la
tarde… No me llamó… Y sí, éste me dio puerta… ¡No te digo que estoy
gorda!” Se ponen vulnerables.

Tercero: están más relajadas. Si el fin de semana están en
estrella, en la semana se tienen que relajar. No se puede estar todo
el tiempo en postura. Va a ser más ella misma y la vas a conocer
mejor. Vas a obtener más datos sobre cuáles sucios trucos de levante
te pueden dar resultado y cuáles no. “¡Uy! Este vinito me dio sueño…
¿Vamos, mi amor? (¿Mi amor?... ¿Le dije mi amor?... ¡Ay, me mandé
al frente solita! ¡Qué pelotuda, mi Dios!... ¿Me habrá escuchado?
¡Dios, decime que no!... Ay, ¿qué hago?... Y bueno, ¡yo le parto la
boca de un beso!...)”. Se ponen vulnerables.

La primera salida

La invitaste a salir y ella aceptó.

Tal vez, durante meses soñaste con ese momento. Ella y vos
mirándose románticamente a la luz de una vela y aproximando sus
rostros para besarse de la manera más dulce. Pero en ese sueño en
lo único en que te concentrabas era en sus ojos, su boca y el beso.
Nunca te detuviste a pensar en dónde estaba apoyada la vela, ni qué
ropa tenías puesta, ni de qué venían hablando antes de besarse, ni
cómo la fuiste induciendo a llegar a ese beso.

Por eso, transcurridos los cinco primeros minutos de felicidad
inicial, comenzarán a asaltarte complicados pensamientos:

¿A dónde la llevo?

¿Al cine? ¿A cenar? ¿Al cine y a cenar?

¿Qué ropa me pongo?

¿Tengo el auto disponible para esa noche?

¿Le regalo una flor como para deslumbrarla de entrada?

¡Qué responsabilidad!

Esa noche debe ser perfecta. Nada puede fallar, pensás.

Deducís que si ella aceptó salir es porque algún interés en vos
tiene. Sentís que tenés un penal a favor que define un campeonato y
errarlo sería terrible.

En resumen, estás en una situación muy similar a la que vivió una
vez mi primo Ezequiel.

Hacía meses que estaba loco con una chiquilla de facultad con la
que compartieron algunos trabajos en grupo, varios cafés con otros
compañeros durante recreos, y un par de fiestas de cumpleaños.

Un día mi primo juntó valor y se decidió.

Y ella aceptó.

-El sábado salgo con Mariana –me dijo una noche mientras
cenábamos juntos.

-Grande, Master –respondí -¿Y a dónde van a ir?

-No sé… Después veo… Como no sé si voy a tener auto…

No tener auto bajo ningún punto de vista es un impedimento para
realizar una linda salida, pero no se puede negar que disponer de un
vehículo brinda cierta comodidad, amplía el abanico de lugares
posibles para llevarla y permite crear cierto clima; tal vez por medio
de la música que pueden ir escuchando mientras pasean, lo cual dista
bastante del speech de los vendedores ambulantes del bondi o las
pelotudeces que hable el tachero o el remisero.

-Uy, qué macana ¿Y no tenés posibilidades de conseguir uno? Yo
te prestaría el mío pero ya le dije a María que la iba a llevar al cine…

-Puede ser. Se lo voy a pedir a mi amigo Charly o a mi viejo.

Charly tenía, como era de esperarse, otros planes para su auto ese
sábado a la noche que no eran precisamente prestárselo a Ezequiel.

-Sorry Eze, pero es que arreglé para in con Sole a comer un asado
a la quinta de Fede y nos vamos a quedar a dormir allá –le dijo
Charly.

Quedaba la última carta por jugarse con respecto al móvil.

-Yo el auto no lo presto.

ojodepayaso
20-sep-2007, 11:38
La frase de su padre fue tan terminante, que no dio lugar a
discusión alguna.

Algo que nunca pude entender, es qué extraño placer sienten los
padres al negarle el auto a un hijo varón cuando tiene que salir con
una chica.

Mi tío dejó pasar en ese momento una buena oportunidad de
acercarse afectivamente a su hijo, con el cual, desde que se divorció
de su madre y vive con su nueva esposa, no tiene una relación tan
fluida.

Y eso que mi tío Ernesto es un fenómeno y a mi primo lo adora.

Será que cuando ellos eran jóvenes sus padres no tenían auto, o
que sienten envidia por la hermosa etapa que está viviendo su hijo, o
que… Qué se yo… Creo que no lo voy a comprender jamás.

Si supieran lo que un hijo siente por un padre que lo deja salir con
la chica de sus sueños a gamba mientras su auto duerme en el
garage al reverendo pedo, no esperarían a que éste se lo pida… Se lo
ofrecerían directamente.

-Llevate mi auto, primo –le dije por teléfono el sábado a la noche,
diez minutos antes de que llamara a un remise –la convencí a María
de quedarnos en casa viendo un video.

¡Vieran la felicidad de Ezequiel!

-Ahora que salís con auto la podés llevar a…

Le intenté hacer unas cuantas sugerencias de lugares interesantes
donde llevarla para generar un impacto más positivo en su primera
salida, pero me dio amables demostraciones de no tener ganas de
escuchar mis sugerencias. Aparentemente ya tenía todo planeado.

A los quince minutos estaba en la puerta de mi casa vestido de
cumpleaños, con una rosa en la mano, dispuesto a dar comienzo a la
gran noche.

Y si bien las rosas huelen bien, algo a mí me olió mal. Pero no le
dije nada. Ezequiel no es muy abierto a recibir consejos. Menos sobre

cómo actuar con una mujer, y menos aún a cinco minutos de
comenzar su gran noche.

Al otro día me viene a devolver el auto con una tremenda cara de
culo.

-¿Qué pasó, Eze?

-No me hablés… No me hablés…

-¿A dónde fueron?

El tipo la había llevado al cine en el shopping y a cenar al patio de
comidas del mismo.

Clásico lugar a donde van los que hace diez años que están de
novios, los matrimonios y los que no tienen auto y les es más cómodo
disponer del cine, la cena y algunas vidrieras para distraerse, todo en
un solo lugar. Creatividad cero.

-¿Y por qué era cara? –pregunté.

-Fue un fracaso… Cuando la estaba llevando de vuelta a su casa,
me empezó a decir que no me quería lastimar, que veía que yo
estaba muy enganchado y a ella no le pasaba lo mismo conmigo, que
badabim que badabam…

-¿Pero vos le habías insinuado algo?

-Y sí… Obviamente… Sino, para qué la invité a salir.

Si hiciéramos una lista completa de los errores que cometió mi
primo esa noche, creo que tendríamos que agregar un volumen a
este libro.

Pero hay algo que es básico y fundamentalmente a eso quiero
apuntar: en la primera salida no tenés que ir al ataque. La primera
salida es exclusivamente para divertirse, para que te conozca, para
romper el hielo, para darle confianza, para que a su regreso diga
“qué bien que la pasé con este tipo”.

Generalmente cometemos el error de pensar que dado que aceptó
salir con nosotros tenemos que, o bien llegar a algún aproximamiento
físico esa misma noche, o dejarle bien claras nuestras amorosas
intenciones para con ella.

Y es ahí donde las películas que tenemos en nuestro archivo
mental atacan de nuevo, y buscamos poner en práctica las miradas y
las frases de los astros de la pantalla.

Ya lo dijimos antes. En las películas está todo guionado. En la vida
real es otra cosa. El repentino “ya no puedo vivir un segundo más sin
ti”, con inmediato abrazo y beso apasionado de ambas partes, nunca
o casi nunca funciona. Además, como nos resulta imposible decirlo,
generalmente nos quedamos en un penoso mitad de camino.

Las mujeres en la primera salida suelen estar a la defensiva, lo
cual no significa que no les gustemos.

Tienen miedo de asumir compromisos. No están seguras de nada.
No quieren demostrar que son presa fácil. Tienen pánico a que nos
tiremos arriba de ellas como un padrillo en celo.

En fin, la lista de cosas que se le cruza por la mente a una mujer
en una primera cita es tan interminable como incoherente.

Y lo más probable es que al llegar de regreso a su casa piense:
“Qué boluda… Por qué le dije eso… Ahora no me va a invitar a salir
más… Y con lo que me gusta…”

El cerebro femenino va por caminos que ni por casualidad
imaginamos.

Si en la primera cita te comportás como un caballero, la hacés
distenderse y disfrutar la velada, te sacás de encima la presión de
tener que definir y de esa manera le quitás también presión a ella. Si
mostrás un excelente humor y la liberás del temor de sentirse
acosada por un posible maniático sexual o un potencial novio
obsesivo, sin ninguna duda te habrás acercado mucho más a tu
objetivo.

No monopolices la conversación, escuchala, mostrate interesado
por las pelotudeces que te cuenta en lugar de estar pensando “y
ahora cómo llevo esta conversación hacia donde yo quiero llegar”.

Podrás pensar tal vez que si no la encarás quedás como un lento.

Ella no lo va a ver de esa manera.

Y si su plan era matarte a besos esa misma noche, no te
preocupes; te lo va a hacer saber apurándote ella a vos.

Ezequiel sentía que había rematado al arco y la pelota fue a parar
a la tercer bandeja. Los abucheos y silbidos del público aún
resonaban en sus oídos.

No te apures para patear al arco. Pisá la pelota, levantá la cabeza,
tocá atrás, abrí a los costados. El gol va a llegar solito. Un partido
dura noventa minutos ¿Por qué rematar desde cualquier lado en la
primera jugada?

“Hay… Qué divino… La pasé bárbaro… ¿Me invitará de nuevo?... Ma
sí, si no me invita él, lo invito yo; pero ni por casualidad se me
escapa”.

Mass
22-sep-2007, 10:03
Me cai que qué historias, me acabo de echar más de la mitad y la otra mitad la voy a leer en la siguiente vuelta, y no pienso perderme las siguientes que pongas!!! GRACIAS Y SALUDOS!!!!