zeth
23-feb-2006, 08:31
... Pues luego de que se enojó porque la miré cuando estaba tirando el agua, ya no se sentó junto conmigo y a mi dio flojera perseguirla de nuevo, además de que como dije, ya andaba pedo.
Un par de horas después todos comenzaron a despedirse y y yo, que había llegado solo, me paré para guardar la guitarra en la cajuela del carro. Un amigo que vivía cerca de mi casa se acercó para decirme que si le daba raid y de paso darle el aventón a otras dos amigas. Le dije que sí porque eso me serviría para no quedarme dormido en el camino.
Ya estábamos los cuatro arriba del carro cuando se acercó ella, muy peda, a decir que qué cabrones éramos, que íbamos a una orgía y no la habíamos invitado. Nadie dijo nada y yo aproveché para tirarle el dardo "¿Y para qué te invitamos si no erez capaz ni de encuerarte con nostros?".
Le dio la vuelta al carro y abrió la puerta del pasajero. Encabronada le dijo a mi amigo que se pasara para la parte de atrás y me dijo desafiante: A ver, dále para donde quieras.
Llevábamos unos 20 minutos de camino cuando los que iban en los asientos traseros comenzaron a roncar... ni modo, le dije, ya se jodió la orgía.
No comentó nada. Se recargó en la puerta mientras se mordía una uña. Ahora me cumples cabrón, murmuró...
Llegamos a la entrada del motel (el Siesta, en Monterrey) y el encargado nos dijo que no podía dejar entrar a cinco personas en la misma habitación. Pero estos vienen dormidos, ellos no van a entrar, le dije.
Finalmente nos dio chance y mientras mi amigo y las dos viejas se quedaron jetones en el carro, ella y yo entramos al cuarto. Yo no dejaba de mirarle las caderas y la reté: a ver, mejor nos vamos a dormir porque creo que en tu estado no serás capaz de calentarme. De nuevo se me quedó viendo con furia y me dijo que había muchos gueyes que morirían por estar en mi lugar en ese momento.
No veo porqué, le dije y la neta mejor me voy a dormir.
Se quedó parada a medio cuarto, sin saber qué hacer. Luego de algunos minutos, torpemente se dejó caer en la cama y me hizo la peor mamada que me han hecho en la vida. Neta, no recuerdo ninguna peor.
Luego se quitó la ropa, sin algún rastro de sensualidad y se sentó de espaldas sobre mi para luego según ella comenzar a excitarme.
Tengo que confesar que sentada de ese modo, yo podía ver claramente como entraba y salía el miembro, además de que el movimiento de sus nalgas como que me comenzó a despertar. Veía como se abría y cerraba su agujerito negro y hasta pensé en dejársela ir por ahí en cuanto ella se excitara más. Cuando comenzó a gemir y yo ya estaba a punto, se le ocurre decir "nomás no te vayas a venir adentro ¿eh?".
Ahi se me acabó la función. Según ella terminó como 5 veces mientras yo contaba los cerillos que colgaban del techo.
Al siguiente día todos íbamos de mal humor de regreso a casa. Los tres del asiento trasero porque les dolía todo el cuerpo, mientras ella y yo nos lamentábamos de que esa noche no terminara como hubiéramos querido.
Fin.
Ah, perdón, dejen explicar porqué el título de La Comezón. Yo me iba a casar unas tres semanas después de ese encuentro y a los tres días de ocurrido, comencé a sentir comezón allá abajo. No tenía idea del porqué hasta que un amigo me dijo "Chatos... lo que tienes son chatos, ladillas, piojos, liendres o como diablos le quieras llamar". Luego me dijo que el mejor remedio para acabar con ellos era rasurarse por completo y ponerse alguna loción. Lo hice... me rasuré y deberían ver la cara que puso mi mujer cuando en la noche de bodas me dice "¿Pues qué te pasó...?".
Un par de horas después todos comenzaron a despedirse y y yo, que había llegado solo, me paré para guardar la guitarra en la cajuela del carro. Un amigo que vivía cerca de mi casa se acercó para decirme que si le daba raid y de paso darle el aventón a otras dos amigas. Le dije que sí porque eso me serviría para no quedarme dormido en el camino.
Ya estábamos los cuatro arriba del carro cuando se acercó ella, muy peda, a decir que qué cabrones éramos, que íbamos a una orgía y no la habíamos invitado. Nadie dijo nada y yo aproveché para tirarle el dardo "¿Y para qué te invitamos si no erez capaz ni de encuerarte con nostros?".
Le dio la vuelta al carro y abrió la puerta del pasajero. Encabronada le dijo a mi amigo que se pasara para la parte de atrás y me dijo desafiante: A ver, dále para donde quieras.
Llevábamos unos 20 minutos de camino cuando los que iban en los asientos traseros comenzaron a roncar... ni modo, le dije, ya se jodió la orgía.
No comentó nada. Se recargó en la puerta mientras se mordía una uña. Ahora me cumples cabrón, murmuró...
Llegamos a la entrada del motel (el Siesta, en Monterrey) y el encargado nos dijo que no podía dejar entrar a cinco personas en la misma habitación. Pero estos vienen dormidos, ellos no van a entrar, le dije.
Finalmente nos dio chance y mientras mi amigo y las dos viejas se quedaron jetones en el carro, ella y yo entramos al cuarto. Yo no dejaba de mirarle las caderas y la reté: a ver, mejor nos vamos a dormir porque creo que en tu estado no serás capaz de calentarme. De nuevo se me quedó viendo con furia y me dijo que había muchos gueyes que morirían por estar en mi lugar en ese momento.
No veo porqué, le dije y la neta mejor me voy a dormir.
Se quedó parada a medio cuarto, sin saber qué hacer. Luego de algunos minutos, torpemente se dejó caer en la cama y me hizo la peor mamada que me han hecho en la vida. Neta, no recuerdo ninguna peor.
Luego se quitó la ropa, sin algún rastro de sensualidad y se sentó de espaldas sobre mi para luego según ella comenzar a excitarme.
Tengo que confesar que sentada de ese modo, yo podía ver claramente como entraba y salía el miembro, además de que el movimiento de sus nalgas como que me comenzó a despertar. Veía como se abría y cerraba su agujerito negro y hasta pensé en dejársela ir por ahí en cuanto ella se excitara más. Cuando comenzó a gemir y yo ya estaba a punto, se le ocurre decir "nomás no te vayas a venir adentro ¿eh?".
Ahi se me acabó la función. Según ella terminó como 5 veces mientras yo contaba los cerillos que colgaban del techo.
Al siguiente día todos íbamos de mal humor de regreso a casa. Los tres del asiento trasero porque les dolía todo el cuerpo, mientras ella y yo nos lamentábamos de que esa noche no terminara como hubiéramos querido.
Fin.
Ah, perdón, dejen explicar porqué el título de La Comezón. Yo me iba a casar unas tres semanas después de ese encuentro y a los tres días de ocurrido, comencé a sentir comezón allá abajo. No tenía idea del porqué hasta que un amigo me dijo "Chatos... lo que tienes son chatos, ladillas, piojos, liendres o como diablos le quieras llamar". Luego me dijo que el mejor remedio para acabar con ellos era rasurarse por completo y ponerse alguna loción. Lo hice... me rasuré y deberían ver la cara que puso mi mujer cuando en la noche de bodas me dice "¿Pues qué te pasó...?".