zeth
23-feb-2006, 06:50
A lo mejor esto no tiene nada de voyeur, pero como quiera voy a contar la historia.
Cuando estaba en los ultimos semestres de la prepa y los primeros de la facultad me juntaba con un grupo de unos 10-15 chavos y unas 10 viejas, todos estudiantes en distintas escuelas y nos reuníamos por las noches a platicar, fumar y solo unos cuatro o cinco (entre ellos yo) tomábamos algo de cerveza. Como era de esperarse, en el grupo había parejillas de novios y en ese tiempo yo andaba con una flaquita del grupo, pero neta nadamás la traía de botana. Ella tenía los ojos grandes y las tetas chicas, las piernas largas y nalgas paraditas. No sé porqué no me llamaba mucho la atención y dejamos de vernos algún tiempo hasta que nos fuimos de vacaciones a Tampico. Ahí la ví tal cual: una vieja con un cuerpazo firme, una cinturita y ya no le veía tan chicas las tetas. Me dije en ese momento "mira pendejo, lo que dejaste ir...".
A partir de ahí fue perseguirla por todos lados y como todos nos quedábamos a dormir en la casa de una amiga, yo trataba siempre de quedar junto a ella y a pesar de que no quería nada conmigo, por lo menos podía sentir sus nalguitas calientes cuando se volteaba de lado.
Como no pude hacerle nada, se me olvidó por un tiempo y de nuevo me la encontré en la reunión que se organizó en una presa que esta cerca de la ciudad, ahí andaba vestida con una mini de mezclilla y toda la noche me estuvo provocando. Como pensé que otra vez no iba a lograr nada, me dediqué a emborracharme y de vez en cuando volteaba a ver si podía mirar entre sus piernas porque de lo peda que andaba, se le olvidó que traía minifalda y en una de esas alcance a ver sus calzoncitos blancos.
No recuerdo cuándo fue que se sentó a mi lado y me pidió tocar en la guitarra una canción que le gustaba. Le dije que no podía porque andaba pedísimo y que de hecho en ese preciso instante iría a echar una medalla. Ah, que bueno, me dijo, porque yo también me ando miando y ninguna de las pinchis viejas me quiere acompañar.
Creí que estaba bromeando, pero cuando se paró para acomodarse un poco la falda, que me paro de inmediato y la dejo que vaya caminando frente a mi. Tenía unas encantadoras nalgas y se le veían más paraditas con esa faldita. Caminaba con dificultad con sus tacones altos porque el camino era de piedras y antes de llegar a los baños se metió entre unos arbustos. Ya no aguanto, me dijo, cuida que no se acerque nadie. Escuché el ruido de su mini cuando subió a la cintura y me imaginé sus calzoncitos blancos deslizándose por sus piernas. Me esforzaba por no voltear, pero me la imaginaba así, sentadita con sus calzoncitos rozando el tacón de sus zapatos, su falda enrollada y sus hermosas piernas tratando de mantener el equilibrio. Escuché el ruido del agua correr y decidí voltear, total, si me reclamara algo siempre podría decirle que andaba pedo. Estaba tal como la imaginaba, pero pude ver todo el panorama. Ella se levantó lentamente y se limpió con una servilleta, se asomó varias veces a ver si no se había mojado los zapatos y entonces fue subiendo lentamente sus calzones. Yo ya estaba súper excitado nadamás de escuchar el sonido de la licra rozando sus piernas. Se acomodó el calzón, bajó su falda y me dijo "no viste nada ¿verdad?". Le dije que no y entonces me confesó que cuando estaba tomando le daban ganas de ir al baño a cada rato y como algunas veces amanecía con los calzones teñidos de un colorcito amarillo, por eso ahora usaba puros calzones negros. Ah chinga, le dije, pero los que traes ahorita son blancos ¿no?...
Mira qué cabrón, se enojó ¿no que no me habías visto?
Continuará...
Cuando estaba en los ultimos semestres de la prepa y los primeros de la facultad me juntaba con un grupo de unos 10-15 chavos y unas 10 viejas, todos estudiantes en distintas escuelas y nos reuníamos por las noches a platicar, fumar y solo unos cuatro o cinco (entre ellos yo) tomábamos algo de cerveza. Como era de esperarse, en el grupo había parejillas de novios y en ese tiempo yo andaba con una flaquita del grupo, pero neta nadamás la traía de botana. Ella tenía los ojos grandes y las tetas chicas, las piernas largas y nalgas paraditas. No sé porqué no me llamaba mucho la atención y dejamos de vernos algún tiempo hasta que nos fuimos de vacaciones a Tampico. Ahí la ví tal cual: una vieja con un cuerpazo firme, una cinturita y ya no le veía tan chicas las tetas. Me dije en ese momento "mira pendejo, lo que dejaste ir...".
A partir de ahí fue perseguirla por todos lados y como todos nos quedábamos a dormir en la casa de una amiga, yo trataba siempre de quedar junto a ella y a pesar de que no quería nada conmigo, por lo menos podía sentir sus nalguitas calientes cuando se volteaba de lado.
Como no pude hacerle nada, se me olvidó por un tiempo y de nuevo me la encontré en la reunión que se organizó en una presa que esta cerca de la ciudad, ahí andaba vestida con una mini de mezclilla y toda la noche me estuvo provocando. Como pensé que otra vez no iba a lograr nada, me dediqué a emborracharme y de vez en cuando volteaba a ver si podía mirar entre sus piernas porque de lo peda que andaba, se le olvidó que traía minifalda y en una de esas alcance a ver sus calzoncitos blancos.
No recuerdo cuándo fue que se sentó a mi lado y me pidió tocar en la guitarra una canción que le gustaba. Le dije que no podía porque andaba pedísimo y que de hecho en ese preciso instante iría a echar una medalla. Ah, que bueno, me dijo, porque yo también me ando miando y ninguna de las pinchis viejas me quiere acompañar.
Creí que estaba bromeando, pero cuando se paró para acomodarse un poco la falda, que me paro de inmediato y la dejo que vaya caminando frente a mi. Tenía unas encantadoras nalgas y se le veían más paraditas con esa faldita. Caminaba con dificultad con sus tacones altos porque el camino era de piedras y antes de llegar a los baños se metió entre unos arbustos. Ya no aguanto, me dijo, cuida que no se acerque nadie. Escuché el ruido de su mini cuando subió a la cintura y me imaginé sus calzoncitos blancos deslizándose por sus piernas. Me esforzaba por no voltear, pero me la imaginaba así, sentadita con sus calzoncitos rozando el tacón de sus zapatos, su falda enrollada y sus hermosas piernas tratando de mantener el equilibrio. Escuché el ruido del agua correr y decidí voltear, total, si me reclamara algo siempre podría decirle que andaba pedo. Estaba tal como la imaginaba, pero pude ver todo el panorama. Ella se levantó lentamente y se limpió con una servilleta, se asomó varias veces a ver si no se había mojado los zapatos y entonces fue subiendo lentamente sus calzones. Yo ya estaba súper excitado nadamás de escuchar el sonido de la licra rozando sus piernas. Se acomodó el calzón, bajó su falda y me dijo "no viste nada ¿verdad?". Le dije que no y entonces me confesó que cuando estaba tomando le daban ganas de ir al baño a cada rato y como algunas veces amanecía con los calzones teñidos de un colorcito amarillo, por eso ahora usaba puros calzones negros. Ah chinga, le dije, pero los que traes ahorita son blancos ¿no?...
Mira qué cabrón, se enojó ¿no que no me habías visto?
Continuará...