degenes7
12-nov-2006, 11:42
Aprovechando que he leido sobre problemas de prodigy y el pesimo servicio que prestan les paso este texto haber que opinan de esta muy posible alternativa a los monopolistas de Telmex.
En un futuro no muy lejano, los mexicanos podrían empezar a, literalmente, “enchufarse” a internet. Esto, gracias a que desde hace dos años la Comisión Federal de Electricidad, o CFE, la entidad del gobierno que gestiona la producción y distribución de electricidad, está realizando pruebas piloto con tecnología Power Line Communications, o PLC.
Los sistemas PLC, a grandes rasgos, permiten la transmisión de datos, voz y vídeo a través de la red eléctrica. Así, para tener acceso a internet, en lugar de enlazar la computadora a un puerto telefónico –y conectarse a la red de telecomunicaciones–, el usuario podría conectar su equipo de cómputo directamente a un enchufe eléctrico con la ayuda de un módem especial.
Aunque para algunos puede sonar como una simple curiosidad, esta innovación podría conseguir en México lo que no han logrado regulaciones gubernamentales ni las querellas comerciales que han interpuesto las compañías extranjeras: impulsar la competitividad en el sector de telecomunicaciones y acotar, aunque sea un poco, el poder dominante de Teléfonos de México (Telmex), la maquina de hacer diner del imperio mexicano de Carlos Slim. No sería una descarga mortal, pero sí indudablemente dolorosa.
La transmisión de datos a través de redes eléctricas es una tecnología de la que se viene hablando desde hace varios años, pero pocos han conseguido superar la etapa de experimentación.
“Las pruebas indican que la tecnología funciona y funciona bien; aun así, en comparación con otras ofertas en el mercado, PLC sigue afinándose y habrá que esperar a que la industria tecnológica le dé un respaldo pleno”, dijo Antonio Quirarte, director general de Interplanet, empresa mexicana que provee servicios de web hosting y soluciones de internet, y una pionera en el mercado mexicano de ISP (Proveedores de Acceso a Internet, por sus siglas en inglés).
Las pruebas piloto de CFE, bajo el mando de su gerente general, Alfredo Elías Ayub, se están realizando, en circuito cerrado, en tres localidades de la República Mexicana: Monterrey, Morelia y Estado de México; específicamente, en zonas residenciales donde habitan trabajadores de la empresa eléctrica gubernamental. Los resultados del despliegue beta de PLC, dicen voceros de CFE, han resultado exitosos. A través del cableado eléctrico, los usuarios están disfrutando de acceso a internet de alta capacidad (banda ancha), y por lo tanto, de servicios como telefonía IP, vídeo bajo demanda, además de la transferencia y descarga –a gran velocidad– de contenidos multimedia.
No obstante, muchos en México observan con interés el desarrollo de esta tecnología, pues el posible despliegue masivo de servicios PLC podría adquirir el aspecto de una inesperada descarga eléctrica para Telmex, el operador dominante en el mercado mexicano de telecomunicaciones.
En México, la empresa de Carlos Slim controla la red de telecomunicaciones más grande del país y, sobre todo, el acceso de “última milla” (el enlace que llega directamente al hogar u oficina de un usuario), de la cual controla 90% de todo el país. Esto le confiere privilegios con respecto al resto de los operadores, quienes –para utilizar la valiosa “última milla” sin tener que volver a taladrar y cablear las casas de cada nuevo suscriptor– deben aceptar las condiciones y tarifas que impone Telmex.
En buena parte de los mercados del mundo, la llamada “última milla”, a diferencia de lo que ocurre en México, es un elemento libre; que no pertenece a una empresa en particular y que está abierto a todos los proveedores del sector. Telmex defiende su control sobre la “última milla” argumentando que la empresa ha realizado inversiones millonarias en la mejora y ampliación de la infraestructura de telecomunicaciones
“No invertiremos en infraestructura para que la competencia sólo nos pague el costo”, ha dicho en distintas ocasiones Slim.
Pero de funcionar el PLC de CFE, los proveedores contarían con una nueva alternativa para llegar hasta el cliente. Su alcance lo convertiría rápidamente en el proyecto de PLC más grande de la región y uno de los más grandes del mundo.
Con ventas de 18,000 millones de dólares al año, CFE y su red eléctrica de 46,668 kilómetros atiende a 22.8 millones de clientes, una cobertura que alcanza 98% de los hogares mexicanos. La red telefónica (el medio tradicional para habilitar acceso a internet), por el contrario, todavía muestra rezagos importantes: de acuerdo a datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, la teledensidad en México, para finales de 2005, se ubicaba en 17.7 líneas telefónicas por cada 100 habitantes, el promedio más bajo entre los países afiliados a la OCDE.
El proyecto de CFE, no obstante, no pretende usarlo para convertirse en un proveedor de acceso a internet ni de TV por cable. Su meta, dijeron los voceros de la firma estatal, es asumir el rol de un “carrier de carriers”, una empresa que renta su infraestructura existente a las compañías de servicios de telecomunicaciones; las cuales proveerán y cobrarán las soluciones que llegan hasta el usuario final.
En determinado momento, hasta Telmex podría arrendar la plataforma de CFE.
“Es lo adecuado”, dice Quirarte, de Interplanet. “CFE debe concentrarse en su negocio (producción y distribución de energía) y no entrar en una actividad que le es ajena; de por sí, CFE ya tiene muchas deficiencias operativas que atender”.
De hecho, Gerardo González, ejecutivo de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, Cofetel, asegura que el proyecto de CFE debe considerarse como una buena oportunidad para fomentar competencia en el mercado y aprovechar infraestructura ociosa, y no necesariamente como un ataque directo a Telmex.
“Por el sistema de CFE los ingresos de Telmex, cuando mucho, se verían afectados en un 15%”, dijo.
“La entrada de CFE como carrier de carriers sacudiría el entorno de competencia en el sector”, dijo Ernesto Piedras, director general de The Competitive Intelligence Unit (CIU), empresa de consultoría y análisis que se especializa en cuestiones de economía y regulación en telecomunicaciones.
En opinión del analista, además de brindar nuevas alternativas para los proveedores de telecomunicaciones e incentivar la competencia en tarifas y calidad del servicio, el ingreso al mercado de CFE abre una ventana de oportunidad para reducir la brecha digital en México y ampliar la base de mercado para todos los competidores.
“La red de CFE no sigue la ruta de oro del mercado de telecomunicaciones, que da prioridad a las ciudades más importantes, como Distrito Federal, Monterrey y Guadalajara”, dijo Piedras. “CFE llega a los rincones más alejados del país, dado su carácter de interés público”.
Se trata de lugares remotos a los que podrán tener acceso los operadores de telecomunicaciones en México –como Axtel, Maxcom o Alestra– sin tener que depositar algunas monedas en las arcas de Telmex. El monopolio de Slim en la “ultima milla” mexicana podría llegar a su fin.
La paraestatal mexicana, dados los buenos resultados de las pruebas con tecnología PLC, ya solicitó a las autoridades mexicanas los permisos necesarios –cambios a su régimen interno–para ofrecer el nuevo servicio (lo que también incluirá el arriendo de su red de fibra óptica, asimismo de muy amplio alcance).
De acuerdo con reportes de la prensa mexicana, la Comisión Federal de Telecomunicaciones, Cofetel, ya dio el visto bueno al proyecto, y sólo quedaría esperar la autorización de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la máxima autoridad mexicana en materia de telecomunicaciones.
“No hay justificación para impedir la habilitación del servicio; el gobierno debe entender que el proyecto sólo traerá beneficios al mercado”, dijo Piedras, de CIU. Si Comunicaciones no rechaza la iniciativa, CFE estaría lista para arrancar el servicio el próximo año.
La tarifa que podría ofrecer CFE por el uso de su red aún no puede señalarse, ya que – además de la autorización final de Comunicaciones– el monto sería definido por el Instituto de Administración de Avalúos y Bienes Nacionales.
“No obstante”, dijo Quirarte, de Interplanet, “lo positivo es que habrá otro proveedor de infraestructura, una opción distinta a la de Telmex; y eso sólo puede ser benéfico para impulsar la competencia en el sector”.
De momento, los operadores de servicios de telecomunicación que compiten en México – que, en distintos foros e incluyendo a Telmex, han manifestado su respaldo al proyecto de CFE– esperan el banderazo de salida de Comunicaciones. Por desgracia, con el inminente cambio de administración federal el próximo diciembre, la autorización definitiva podría retrasarse algún tiempo. Peor aún: que el relevo en la dependencia implicara una revaluación del proyecto, y por consiguiente, un nuevo retraso o incluso una respuesta negativa a CFE.
“Confío en que (CFE) recibirá la autorización. Si a pesar del aval de la Cofetel, la iniciativa se detiene en Comunicaciones sería gravísimo, verdaderamente grave para la competitividad del sector. Si el proyecto se frena, entonces será legítimo preguntarnos: ¿quién se beneficia con el freno al proyecto? ¿Quién gana si CFE no recibe la autorización del gobierno?", dijo Piedras, de CIU.
La respuesta es obvia: si los enlaces eléctricos no se aprovechan como una ruta alterna para proveer acceso a internet, el único ganador será el dueño de “la última milla” mexicana. El monopolio sobrevivirá.
En un futuro no muy lejano, los mexicanos podrían empezar a, literalmente, “enchufarse” a internet. Esto, gracias a que desde hace dos años la Comisión Federal de Electricidad, o CFE, la entidad del gobierno que gestiona la producción y distribución de electricidad, está realizando pruebas piloto con tecnología Power Line Communications, o PLC.
Los sistemas PLC, a grandes rasgos, permiten la transmisión de datos, voz y vídeo a través de la red eléctrica. Así, para tener acceso a internet, en lugar de enlazar la computadora a un puerto telefónico –y conectarse a la red de telecomunicaciones–, el usuario podría conectar su equipo de cómputo directamente a un enchufe eléctrico con la ayuda de un módem especial.
Aunque para algunos puede sonar como una simple curiosidad, esta innovación podría conseguir en México lo que no han logrado regulaciones gubernamentales ni las querellas comerciales que han interpuesto las compañías extranjeras: impulsar la competitividad en el sector de telecomunicaciones y acotar, aunque sea un poco, el poder dominante de Teléfonos de México (Telmex), la maquina de hacer diner del imperio mexicano de Carlos Slim. No sería una descarga mortal, pero sí indudablemente dolorosa.
La transmisión de datos a través de redes eléctricas es una tecnología de la que se viene hablando desde hace varios años, pero pocos han conseguido superar la etapa de experimentación.
“Las pruebas indican que la tecnología funciona y funciona bien; aun así, en comparación con otras ofertas en el mercado, PLC sigue afinándose y habrá que esperar a que la industria tecnológica le dé un respaldo pleno”, dijo Antonio Quirarte, director general de Interplanet, empresa mexicana que provee servicios de web hosting y soluciones de internet, y una pionera en el mercado mexicano de ISP (Proveedores de Acceso a Internet, por sus siglas en inglés).
Las pruebas piloto de CFE, bajo el mando de su gerente general, Alfredo Elías Ayub, se están realizando, en circuito cerrado, en tres localidades de la República Mexicana: Monterrey, Morelia y Estado de México; específicamente, en zonas residenciales donde habitan trabajadores de la empresa eléctrica gubernamental. Los resultados del despliegue beta de PLC, dicen voceros de CFE, han resultado exitosos. A través del cableado eléctrico, los usuarios están disfrutando de acceso a internet de alta capacidad (banda ancha), y por lo tanto, de servicios como telefonía IP, vídeo bajo demanda, además de la transferencia y descarga –a gran velocidad– de contenidos multimedia.
No obstante, muchos en México observan con interés el desarrollo de esta tecnología, pues el posible despliegue masivo de servicios PLC podría adquirir el aspecto de una inesperada descarga eléctrica para Telmex, el operador dominante en el mercado mexicano de telecomunicaciones.
En México, la empresa de Carlos Slim controla la red de telecomunicaciones más grande del país y, sobre todo, el acceso de “última milla” (el enlace que llega directamente al hogar u oficina de un usuario), de la cual controla 90% de todo el país. Esto le confiere privilegios con respecto al resto de los operadores, quienes –para utilizar la valiosa “última milla” sin tener que volver a taladrar y cablear las casas de cada nuevo suscriptor– deben aceptar las condiciones y tarifas que impone Telmex.
En buena parte de los mercados del mundo, la llamada “última milla”, a diferencia de lo que ocurre en México, es un elemento libre; que no pertenece a una empresa en particular y que está abierto a todos los proveedores del sector. Telmex defiende su control sobre la “última milla” argumentando que la empresa ha realizado inversiones millonarias en la mejora y ampliación de la infraestructura de telecomunicaciones
“No invertiremos en infraestructura para que la competencia sólo nos pague el costo”, ha dicho en distintas ocasiones Slim.
Pero de funcionar el PLC de CFE, los proveedores contarían con una nueva alternativa para llegar hasta el cliente. Su alcance lo convertiría rápidamente en el proyecto de PLC más grande de la región y uno de los más grandes del mundo.
Con ventas de 18,000 millones de dólares al año, CFE y su red eléctrica de 46,668 kilómetros atiende a 22.8 millones de clientes, una cobertura que alcanza 98% de los hogares mexicanos. La red telefónica (el medio tradicional para habilitar acceso a internet), por el contrario, todavía muestra rezagos importantes: de acuerdo a datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, la teledensidad en México, para finales de 2005, se ubicaba en 17.7 líneas telefónicas por cada 100 habitantes, el promedio más bajo entre los países afiliados a la OCDE.
El proyecto de CFE, no obstante, no pretende usarlo para convertirse en un proveedor de acceso a internet ni de TV por cable. Su meta, dijeron los voceros de la firma estatal, es asumir el rol de un “carrier de carriers”, una empresa que renta su infraestructura existente a las compañías de servicios de telecomunicaciones; las cuales proveerán y cobrarán las soluciones que llegan hasta el usuario final.
En determinado momento, hasta Telmex podría arrendar la plataforma de CFE.
“Es lo adecuado”, dice Quirarte, de Interplanet. “CFE debe concentrarse en su negocio (producción y distribución de energía) y no entrar en una actividad que le es ajena; de por sí, CFE ya tiene muchas deficiencias operativas que atender”.
De hecho, Gerardo González, ejecutivo de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, Cofetel, asegura que el proyecto de CFE debe considerarse como una buena oportunidad para fomentar competencia en el mercado y aprovechar infraestructura ociosa, y no necesariamente como un ataque directo a Telmex.
“Por el sistema de CFE los ingresos de Telmex, cuando mucho, se verían afectados en un 15%”, dijo.
“La entrada de CFE como carrier de carriers sacudiría el entorno de competencia en el sector”, dijo Ernesto Piedras, director general de The Competitive Intelligence Unit (CIU), empresa de consultoría y análisis que se especializa en cuestiones de economía y regulación en telecomunicaciones.
En opinión del analista, además de brindar nuevas alternativas para los proveedores de telecomunicaciones e incentivar la competencia en tarifas y calidad del servicio, el ingreso al mercado de CFE abre una ventana de oportunidad para reducir la brecha digital en México y ampliar la base de mercado para todos los competidores.
“La red de CFE no sigue la ruta de oro del mercado de telecomunicaciones, que da prioridad a las ciudades más importantes, como Distrito Federal, Monterrey y Guadalajara”, dijo Piedras. “CFE llega a los rincones más alejados del país, dado su carácter de interés público”.
Se trata de lugares remotos a los que podrán tener acceso los operadores de telecomunicaciones en México –como Axtel, Maxcom o Alestra– sin tener que depositar algunas monedas en las arcas de Telmex. El monopolio de Slim en la “ultima milla” mexicana podría llegar a su fin.
La paraestatal mexicana, dados los buenos resultados de las pruebas con tecnología PLC, ya solicitó a las autoridades mexicanas los permisos necesarios –cambios a su régimen interno–para ofrecer el nuevo servicio (lo que también incluirá el arriendo de su red de fibra óptica, asimismo de muy amplio alcance).
De acuerdo con reportes de la prensa mexicana, la Comisión Federal de Telecomunicaciones, Cofetel, ya dio el visto bueno al proyecto, y sólo quedaría esperar la autorización de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la máxima autoridad mexicana en materia de telecomunicaciones.
“No hay justificación para impedir la habilitación del servicio; el gobierno debe entender que el proyecto sólo traerá beneficios al mercado”, dijo Piedras, de CIU. Si Comunicaciones no rechaza la iniciativa, CFE estaría lista para arrancar el servicio el próximo año.
La tarifa que podría ofrecer CFE por el uso de su red aún no puede señalarse, ya que – además de la autorización final de Comunicaciones– el monto sería definido por el Instituto de Administración de Avalúos y Bienes Nacionales.
“No obstante”, dijo Quirarte, de Interplanet, “lo positivo es que habrá otro proveedor de infraestructura, una opción distinta a la de Telmex; y eso sólo puede ser benéfico para impulsar la competencia en el sector”.
De momento, los operadores de servicios de telecomunicación que compiten en México – que, en distintos foros e incluyendo a Telmex, han manifestado su respaldo al proyecto de CFE– esperan el banderazo de salida de Comunicaciones. Por desgracia, con el inminente cambio de administración federal el próximo diciembre, la autorización definitiva podría retrasarse algún tiempo. Peor aún: que el relevo en la dependencia implicara una revaluación del proyecto, y por consiguiente, un nuevo retraso o incluso una respuesta negativa a CFE.
“Confío en que (CFE) recibirá la autorización. Si a pesar del aval de la Cofetel, la iniciativa se detiene en Comunicaciones sería gravísimo, verdaderamente grave para la competitividad del sector. Si el proyecto se frena, entonces será legítimo preguntarnos: ¿quién se beneficia con el freno al proyecto? ¿Quién gana si CFE no recibe la autorización del gobierno?", dijo Piedras, de CIU.
La respuesta es obvia: si los enlaces eléctricos no se aprovechan como una ruta alterna para proveer acceso a internet, el único ganador será el dueño de “la última milla” mexicana. El monopolio sobrevivirá.