Darth Aero
09-feb-2006, 06:52
Aloha, compañeros.
Abro mi primer tema en este foro para contarles una de mis experiencias en el más o menos nuevo Metro bus de la Ciudad de México.
Les ha pasado que seguido se encuentran a alguna chava en cualquier transporte colectivo, pero ¿no habían podido acercarse? Eso me pasó a mí. Ya tenía un par de semanas de encontrarme esporádicamente a una ****. Muy bonita no es, chaparrita y flaquita, muy bien formada, toda una ****. Así que hace dos días al fin la tuve cerca. Y yo no tuve que hacer nada, ella se subió justo delante de mí yo luego, luego puse manos a la nalga... digo, a la obra.
Siempre pongo mi mano en mi morral por dos razones: 1) Para que a ningún vivo se le ocurra meter mano en él, y 2) Porque queda a la altura perfecta de muchas nalguitas, jajaja.
El caso es que así lo hice, y no pasó ni un minuto cuando sin querer (se los juro) le embarré casi todo el dorso de la mano a la chava en su traserito. Ella como que me volteó a ver de reojo pero no dijo nada, ni hizo nada, ni se movió. Entonces pensé "Esta niña ya me amenizó el ¡viaje!" Por dos estaciones fui sutilmente rozándola con los dedos, y en una de las estaciones se bajó gente, como nosotros estábamos junto a la puerta, nos hicimos a un lado, pero al pasar las personas nos apretaron más y el dorso de mi manita santa se incrustó entre las nachas de la **** riquísimo. Cuando seguimos el viaje me decidí a aventarme al ruedo. Seguramente conocen esa sensación en el pecho, como de ansiedad, emoción, cuando notan que una chava está aceptando sus caricias y empiezas a tomar valor para hacer mas... Tomé valor y lo hice, gire la mano, mi palma sintió su nalguita así como su pierna. Ella volteó a verme sorprendida y también un cuate que se dio cuenta de la acción, entonces quité la mano rápido, pero yo ya me había agasajado.
Más adelante se movió de lugar, yo fui tras ella. Ahora quedé a su lado, ya no pude hacer mucho porque cuando le empezaba a rozar la pierna, se movía un poco alejándose de mí, aunque no mucho, de todas formas quedábamos pegados después de unos segundos. Ya no quise aventarme más, porque presentí que no iba a ser tan pasiva.
Lo curioso del asunto es que a su lado iba otra chava, más alta y guapa que ella y yo creo que se dio cuenta de lo que estaba pasando porque nos miraba, luego me veía con una extraña vista como diciendo: "Ah que travieso eres". Incluso creo que esbozó una sonrisa. Pero en fin.
Ayer me encontré de nuevo a la chava, cuando me vio estaba sonriendo y puso cara de sorprendida... Pero ya no se acercó a mí. Cuando se bajó, nuestras miradas se encontraron y ella me miro con seriedad.... Pues a ver qué suerte tengo hoy...
Espero que les haya gustado. Después les cuento otras más, aunque no son muchas.
Saludos a toda la comunidad.
Abro mi primer tema en este foro para contarles una de mis experiencias en el más o menos nuevo Metro bus de la Ciudad de México.
Les ha pasado que seguido se encuentran a alguna chava en cualquier transporte colectivo, pero ¿no habían podido acercarse? Eso me pasó a mí. Ya tenía un par de semanas de encontrarme esporádicamente a una ****. Muy bonita no es, chaparrita y flaquita, muy bien formada, toda una ****. Así que hace dos días al fin la tuve cerca. Y yo no tuve que hacer nada, ella se subió justo delante de mí yo luego, luego puse manos a la nalga... digo, a la obra.
Siempre pongo mi mano en mi morral por dos razones: 1) Para que a ningún vivo se le ocurra meter mano en él, y 2) Porque queda a la altura perfecta de muchas nalguitas, jajaja.
El caso es que así lo hice, y no pasó ni un minuto cuando sin querer (se los juro) le embarré casi todo el dorso de la mano a la chava en su traserito. Ella como que me volteó a ver de reojo pero no dijo nada, ni hizo nada, ni se movió. Entonces pensé "Esta niña ya me amenizó el ¡viaje!" Por dos estaciones fui sutilmente rozándola con los dedos, y en una de las estaciones se bajó gente, como nosotros estábamos junto a la puerta, nos hicimos a un lado, pero al pasar las personas nos apretaron más y el dorso de mi manita santa se incrustó entre las nachas de la **** riquísimo. Cuando seguimos el viaje me decidí a aventarme al ruedo. Seguramente conocen esa sensación en el pecho, como de ansiedad, emoción, cuando notan que una chava está aceptando sus caricias y empiezas a tomar valor para hacer mas... Tomé valor y lo hice, gire la mano, mi palma sintió su nalguita así como su pierna. Ella volteó a verme sorprendida y también un cuate que se dio cuenta de la acción, entonces quité la mano rápido, pero yo ya me había agasajado.
Más adelante se movió de lugar, yo fui tras ella. Ahora quedé a su lado, ya no pude hacer mucho porque cuando le empezaba a rozar la pierna, se movía un poco alejándose de mí, aunque no mucho, de todas formas quedábamos pegados después de unos segundos. Ya no quise aventarme más, porque presentí que no iba a ser tan pasiva.
Lo curioso del asunto es que a su lado iba otra chava, más alta y guapa que ella y yo creo que se dio cuenta de lo que estaba pasando porque nos miraba, luego me veía con una extraña vista como diciendo: "Ah que travieso eres". Incluso creo que esbozó una sonrisa. Pero en fin.
Ayer me encontré de nuevo a la chava, cuando me vio estaba sonriendo y puso cara de sorprendida... Pero ya no se acercó a mí. Cuando se bajó, nuestras miradas se encontraron y ella me miro con seriedad.... Pues a ver qué suerte tengo hoy...
Espero que les haya gustado. Después les cuento otras más, aunque no son muchas.
Saludos a toda la comunidad.