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Ver versión completa : historia de un ginecologo(excelente historia 100% voyuer)


SCORPION
20-sep-2006, 10:31
Alicia estaba algo nerviosa hoy. Le tocaba ir a su ginecólogo
para la revisión anual. No era el primer año que le tocaba hacerlo. Ya lo había
hecho tres veces más. Pero lo había hecho con una ginecóloga, una doctora de
45 años, y con ella había sido muy fácil.


Pero esa doctora se había trasladado a otra ciudad, y este año
le tocaba un nuevo ginecólogo. Ella se había informado, y se trataba de un
doctor, un hombre. La idea de que fuera un hombre, un desconocido, el que le
hiciera la revisión le incomodaba. Y estaba nerviosa por ello.


Llegó a la consulta, y esperó unos quince minutos hasta que
la enfermera la llamó. Entró a la consulta. La enfermera le dijo que se
desvistiera y se pusiera una bata. Esta parte ya sabia como iba, se desnudó
totalmente y se puso la bata, que se cerraba por atrás y le llegaba a las
rodillas. Esperó sentada en la camilla.


El doctor Pérez estaba en su mesa, en una habitación al
lado de la sala de consulta. Tenia en sus manos el historial medico de su
siguiente paciente. Se llamaba Alicia. Era una nueva paciente nueva. Se la habían
pasado después de que la doctora Gómez, una colega suya, se hubiera trasladado
a otra clínica. Sus pacientes se los habían repartido entre los otros tres
ginecólogos del centro.


Pérez tenia 55 años, y llevaba casi treinta como ginecólogo.
Había tratado a todo tipo de mujeres: jóvenes, viejas, maduras, guapas y feas.
Si había tenido algún tipo de nervios o apuro por este tipo de trabajo, habían
pasado hace muchos años ya. Al principio se metió de ginecólogo porque no había
encontrado plaza de otra cosa. De joven quería ser medico de cabecera, pero al
especializarse, pudo encontrar mas fácilmente plaza. Pero eso no quería decir
que no le gustara su trabajo. Si que le gustaba. En el terreno personal, hacia
cinco años que estaba divorciado, y tenia dos hijas, una de 32 y otra de 26 años.


Observó detenidamente el historial de Alicia. Se fijó que
había nacido el mismo mes y año que su hija menor. Un dato curioso, aunque en
días diferentes. Alicia había tenido hace dos años una operación de quiste
en los ovarios. Algo bastante corriente. Tendría que examinarla a fondo, para
comprobar que todo fuera bien.


Pérez entró en la consulta. Alicia estaba sentada en la
camilla. El Doctor se acercó a ella con el historial en la mano.


-Buenos días, Alicia. Soy el Doctor Pérez, tu nuevo ginecólogo.
Cómo estas?

Alicia se quedó mirando al doctor. Era mas mayor de lo que había pensado. Quizás
creía que su nuevo doctor seria un hombre de no más de 40 años. Pero este
tenia aspecto de tener unos 50, quizás algo mas. Así que seria este señor
mayor el que la tocaría por todos lados. Podría ser su padre...


-Hola doctor. Pues estoy bien. Algo nerviosa, eso sí.


-No te preocupes. Ya veras como todo sale bien.


El Doctor se fijó que la joven se parecía algo a su hija.
Como ella, era delgadita, de cara mona, y con el pelo pelirrojo. Hasta el
peinado era similar. Por un momento, le dio la impresión que estaba visitando a
su hija.


-Bien, Alicia, me he leído tu historial, y estoy al tanto de
la operación que te hicieron hace un par de años. ¿Has tenido algún problema
desde entonces?

-Pues no. Las primeras semanas me costó mucho recuperarme, pero luego ya todo
fue bien, y desde entonces no he tenido ningún problema. El año pasado, en mi
ultima revisión, todo estaba bien.


-Perfecto. Bueno, comenzaremos a examinarte. Por favor, descúbrete
los senos.


Alicia se quedó sorprendida. No era algo que no hubiera
tenido que hacer en otras revisiones, naturalmente, pero con su ginecóloga esta
parte era al final. No al principio. Bueno, no necesariamente todos los médicos
tenían que hacer las cosas por el mismo orden.


El doctor Pérez se giró y dejó el historial sobre una
pequeña mesa cercana, apartándose un par de metros de Alicia. Al girarse,
observó como esta se había ya desabrochado la bata por detrás y la dejaba
caer a la altura de su cintura.


Desde luego, la chica era muy hermosa. Tenia una par de senos
muy bonitos, redondos y firmes. El Dr. se acercó y comenzó la exploración
mamaria. Con cuidado empezó a palpar cada seno, en busca de alguna
irregularidad. Sin duda eran naturales. Nada de operados como últimamente solía
ocurrir con muchas de sus pacientes. Desde luego no le hacia falta a la chica.
No estaban nada caídos, eran compactos pero al mismo tiempo esponjosos, y su
forma era perfecta. Mientras hacia esto, hablaba con la chica, para que esta no
estuviera nerviosa.


-Sabes, últimamente me vienen muchas pacientes con los senos
operados. Se ve que esta muy de moda. Eres de las pocas que no las tiene
operadas.


-Bueno, la verdad es que me da mucho miedo eso de operarme,
de lo que sea. Y por otra parte creo que están bien así. Vamos, que no me los
veo tan mal como para tener que operármelas.


-Haces bien. Tus senos son muy bonitos. Además no soy muy
partidario de ese tipo de operaciones, siempre que no sea por una causa estética
grave, o por alguna operación de cáncer de mama, en donde si que es necesario.
En tu caso no hace falta para nada. Consérvalos así.


-Mientras pueda, así lo haré.

SCORPION
20-sep-2006, 10:33
La exploración mamaria concluyó sin novedad. El Dr. Pérez
se acercó a la mesa y apuntó un par de cosas en el historial. Alicia, sin
saber muy bien que hacer, se quedó donde estaba sentada, y con los senos
descubiertos. Con su doctora, esta era la parte final del examen y se volvía a
cubrir. Pero aquí era el principio, y no sabia muy bien que tocaba ahora. Los
nervios no le dejaban pensar a Alicia que podía perfectamente cubrirse sus
senos, pues el resto del examen ya no interesaba esa zona. Pero ella siguió así.


El Doctor, después de escribir un par de cosas en el
historial, volvió a girarse hacia Alicia. Esta seguía con los senos al
descubierto. Que raro, pensó, esperaba que se hubiera subido la bata otra vez.
Bueno, no le dio mayor importancia. Que se la subiera cuando quisiera. Además,
la vista de esos magníficos pechos era genial. No le desagradaba para nada el
poder contemplarlos otro rato mas.


-Bien, Alicia. Ahora túmbate en la camilla. Vamos a ver si
lo de tu operación esta en orden.


Alicia se tumbó. Tampoco se subió la bata.


-Puedes quitarte la bata de las piernas?

El Doctor quería realmente decir que se subiera la bata hacia arriba, para
dejar al descubierto su sexo, pero ella lo entendió mal, y creyó que le estaba
pidiendo que se la quitara del todo, que se quedara desnuda. Y así lo hizo. Se
recostó un poco a un lado, y se quitó la bata, dándosela al doctor.


-Tenga.


-Oh. Ah. Vale. Te dejo la bata aquí, en esta silla.


El doctor se extrañó. Por regla general, todas sus
pacientes eran muy vergonzosas, sobre todo las mas jóvenes, y siempre
procuraban taparse bien y enseñar lo mínimo posible y el menor tiempo posible.
Y eso que a esta chica se la notaba nerviosa. Y si la decía algo, igual se ponía
mas nerviosa todavía. Mejor no darle importancia.


Sin embargo, no pudo evitar mirarla. Estaba ahí, tumbada
delante suyo, totalmente desnuda, y con un cuerpo de aupa. Si sus senos eran
perfectos, lo mismo podía decirse del resto de su cuerpo. Lo tenia como una
modelo de revista. Por un momento, sintió envidia del novio de la chica, si es
que lo tenia, por la suerte que este tenia de poder gozar de un cuerpo así.
Bueno, suponía que ella tendría novio. Algo seguro, porque, con ese aspecto
tan imponente, podía tener al que quisiera de novio.


-Abre las piernas todo lo que puedas, por favor.


El Doctor se sentó en un taburete que tenia para la ocasión.
Se puso enfrente del sexo de Alicia. Estaba depilado y tenia una franja de vello
púbico con forma ligeramente triangular. Era de color negro. Comenzó a separar
sus labios vaginales con los dedos, ayudado por una pequeña linterna para ver
mejor el interior de su vagina. Palpó las paredes interiores de la vagina. De
repente se imaginó al hipotético novio de la muchacha haciendo lo mismo, pero
sin guantes, claro. Se imaginó un pene joven y vigoroso penetrando por esos
labios y esa vagina que ahora él tocaba con sus manos. Debía de ser
maravilloso el poder penetrar el cuerpo perfecto de esta diosa que tenia delante
de él.


Eran unos pensamientos que no solía tener con sus pacientes.
Pero había algo en esta chica que le atraía y le estimulaba. No era solo su
juventud y su indiscutible belleza. Era algo mas. Quizás es que, después de
cinco años de divorciado, añoraba la compañía femenina, pues no había
buscado salir con otras mujeres. O quizás era también el morbo que le causaba
el parecido de Alicia con su propia hija. Entonces se imagino que lo que tenia
delante era el sexo de su hija. De hecho, tenia que ser muy parecido a lo que
ahora tenia delante. Después de cinco minutos, mas de lo habitual, terminó el
examen vaginal.


-Ahora te introduciré esta sonda. Lleva un pequeña cámara.
Supongo que ya la has visto antes.


-Si. Mi anterior ginecóloga la utilizó conmigo una vez.


-Bien. Debes de ponerte a cuatro patas encima de la camilla,
mirando a la pared.


Alicia así lo hizo. Se incorporó, se puso de pie en el
suelo, y luego se dio la vuelta, para subirse a la camilla apoyándose en las
rodillas.


El Doctor Pérez contemplaba la escena casi hipnotizado.
Ahora podía ver todo el cuerpo del a chica en movimiento. Había visto esta
escena cientos de veces con otras mujeres, pero estas llevaban la bata puesta.
Salvo en muy contadas ocasiones, alguna había estado así, desnuda del todo,
delante suyo.


Sus pechos moviéndose gracilmente, su sexo depilado, sus
piernas largas y estilizadas, su culo respingon, su barriga casi inexistente.
Era todo un espectáculo verla. Se fijo también en un detalle, y es que Alicia
no tenia marcas en la piel. Era septiembre, y la chica tenia la tez morena, pero
no tenia marcas blancas ni en sus senos ni en su culo. Eso quería decir que había
tomado el sol durante el verano desnuda. La chica tenia que haber ido a alguna
playa nudista. Se imagino la idea de encontrársela algún día en una playa
nudista.


Alicia esperó, a cuatro patas, sobre la camilla, mostrando
su vagina al Doctor. La visión volvía a ser espectacular. Las ganas de
penetrarla ahí mismo surgieron en la mente del Doctor. La chica era tan
preciosa. Estaba tan buena, que tuvo que quitarse esos pensamientos de la mente.
Había que ser profesional.


Mientras con su mano derecha introducía la sonda, con la
izquierda tocaba ese culo maravilloso, de forma sutil. Con un monitor a su lado,
observaba las imágenes que ofrecía la sonda. Fue repasando toda la vagina, y
fue introduciendo cada vez mas el aparato. Este media 20 cms, y al final lo metió
todo dentro. Alicia suspiraba de vez en cuando, sintiendo esa cosa dentro de su
ser. Para ella era como tener un pene erecto ahí dentro, pero mas frío, sin
sentir como bombeaba la sangre de su amado. La chica se estremeció varias
veces. Detalle que no paso por alto el Doctor. La estaba excitando. Después de
diez minutos, extrajo la sonda.


-Todo esta bien, Alicia.


-Me alegro.


-Bueno, ya puedes vestirte. Hemos terminado.


Alicia se levantó y se acercó a donde estaba la bata, para
ponérsela. El Doctor Pérez la observó. Vio como sus pechos perfectos se movían
al andar, pero con gran firmeza. Al darse ella la vuelta, tuvo un primer plano
de su culo. Era precioso también. Que chica tan guapa tenia delante.

-Ves, como todo ha ido bien? Bueno, pues ya nos veremos en la siguiente visita.


-¿Dentro de un año, entonces?

-No. Mejor dentro de seis meses. Como no tengo la agenda muy repleta, mejor así.


-Ah. Bien, Doctor... Pues hasta dentro de seis meses.


El Doctor Pérez se despidió de Alicia y pasó a su
despacho. Estaba excitado por lo ocurrido. Le había salido lo de los seis meses
sin pensarlo. Pero quería volver poder ver a Alicia cuanto antes mejor.

Y comenzó a pensar en la forma en que podría hacer lo mismo con sus hijas...
No seria difícil, ambas tenían consulta en este mismo hospital...

Gra por su atencion espero os aya gustado. y ahora diganme quien no quiere ser ginecologo a es una buena profecion.

netv
20-sep-2006, 10:46
chido, y si. yo quisiera ser ginecologo por un dia. jeje

te rayas con las pacientes y todavia te pagan, chido, no?

666 excelcius
20-sep-2006, 11:23
ya quisiera ser ginecologo yo tambien que linda profecion asi cualquiera le pone empeño al trabajo, que buena historia, master

nikkokiller
20-sep-2006, 11:37
Excelente historia...
aunque no creo que esté muy alejada de la realidad...
puedo asegurar que lo mismo ha pasado millones de veces..
saludois a todos y buena caza...

jopende
20-sep-2006, 11:43
Y CUANTOS GINECOLOGOS NO SE METERAN SU JVLADA LUEGO DE EXAMINAR TANTAS GIRLS NO CREEN ??.. BUEN RELATO BRO !!!

Luxito
20-sep-2006, 11:55
Buena historia men... del nerviosismo no puedo ni escribir jeje:mrgreen:

lerogo
20-sep-2006, 03:07
buena historia, muy bien contextuada

salu2

Rolovoyeur

lobo86
23-sep-2006, 09:11
a que buen relato esperamos mas

elnueve
23-sep-2006, 10:38
ya me dieron ganas de estudiar medicina con especialidad en ginecologia,buen relato,gracias

beerguns
26-sep-2006, 07:01
muy buen relato master, si uno siempre sueña con ser ginecologo, pero de señoritas nada masa ja ja .

saludos....

lobo86
27-sep-2006, 11:29
No Pues Que Suerte La Del Doc. Pues Ojala Estudiaramos Eso Para Ver Que Pasa No Creen?

sexxxymofo
28-sep-2006, 04:57
muy entretenida, gracias por el la atencion de escribirla, bastante larga pero me la avente completa....

slide_dack
09-oct-2006, 05:07
no mamsss si que estuvo bueno

dormido
21-oct-2006, 06:03
Excelente relato, muchas gracias por compartir.

sur_26
27-oct-2006, 12:53
como me hubiera gustado ser ginecologo para darce esos gozes de la vida como le paso . a que viejito se rallo con la nena distraida le metio mando me cancho ni ella enterada que la veia con unos ojos de caleturiento buen relato me puso como al vijito bien firmes como hubiera gustado estar enfrente de esa lindura, nadas te falto si volvio la niña a la otra cita a ver que pasa con viejito si se la deja ir o no :mrgreen: :mrgreen:

alexodefurtado
16-nov-2006, 03:15
buenisima historia! y a kien no le gustaria ser ginecologo , pero solo si fueran mujeres de esas edades jajaja

severomiron
16-nov-2006, 05:47
La exploración mamaria concluyó sin novedad. El Dr. Pérez
se acercó a la mesa y apuntó un par de cosas en el historial. Alicia, sin
saber muy bien que hacer, se quedó donde estaba sentada, y con los senos
descubiertos. Con su doctora, esta era la parte final del examen y se volvía a
cubrir. Pero aquí era el principio, y no sabia muy bien que tocaba ahora. Los
nervios no le dejaban pensar a Alicia que podía perfectamente cubrirse sus
senos, pues el resto del examen ya no interesaba esa zona. Pero ella siguió así.


El Doctor, después de escribir un par de cosas en el
historial, volvió a girarse hacia Alicia. Esta seguía con los senos al
descubierto. Que raro, pensó, esperaba que se hubiera subido la bata otra vez.
Bueno, no le dio mayor importancia. Que se la subiera cuando quisiera. Además,
la vista de esos magníficos pechos era genial. No le desagradaba para nada el
poder contemplarlos otro rato mas.


-Bien, Alicia. Ahora túmbate en la camilla. Vamos a ver si
lo de tu operación esta en orden.


Alicia se tumbó. Tampoco se subió la bata.


-Puedes quitarte la bata de las piernas?

El Doctor quería realmente decir que se subiera la bata hacia arriba, para
dejar al descubierto su sexo, pero ella lo entendió mal, y creyó que le estaba
pidiendo que se la quitara del todo, que se quedara desnuda. Y así lo hizo. Se
recostó un poco a un lado, y se quitó la bata, dándosela al doctor.


-Tenga.


-Oh. Ah. Vale. Te dejo la bata aquí, en esta silla.


El doctor se extrañó. Por regla general, todas sus
pacientes eran muy vergonzosas, sobre todo las mas jóvenes, y siempre
procuraban taparse bien y enseñar lo mínimo posible y el menor tiempo posible.
Y eso que a esta chica se la notaba nerviosa. Y si la decía algo, igual se ponía
mas nerviosa todavía. Mejor no darle importancia.


Sin embargo, no pudo evitar mirarla. Estaba ahí, tumbada
delante suyo, totalmente desnuda, y con un cuerpo de aupa. Si sus senos eran
perfectos, lo mismo podía decirse del resto de su cuerpo. Lo tenia como una
modelo de revista. Por un momento, sintió envidia del novio de la chica, si es
que lo tenia, por la suerte que este tenia de poder gozar de un cuerpo así.
Bueno, suponía que ella tendría novio. Algo seguro, porque, con ese aspecto
tan imponente, podía tener al que quisiera de novio.


-Abre las piernas todo lo que puedas, por favor.


El Doctor se sentó en un taburete que tenia para la ocasión.
Se puso enfrente del sexo de Alicia. Estaba depilado y tenia una franja de vello
púbico con forma ligeramente triangular. Era de color negro. Comenzó a separar
sus labios vaginales con los dedos, ayudado por una pequeña linterna para ver
mejor el interior de su vagina. Palpó las paredes interiores de la vagina. De
repente se imaginó al hipotético novio de la muchacha haciendo lo mismo, pero
sin guantes, claro. Se imaginó un pene joven y vigoroso penetrando por esos
labios y esa vagina que ahora él tocaba con sus manos. Debía de ser
maravilloso el poder penetrar el cuerpo perfecto de esta diosa que tenia delante
de él.


Eran unos pensamientos que no solía tener con sus pacientes.
Pero había algo en esta chica que le atraía y le estimulaba. No era solo su
juventud y su indiscutible belleza. Era algo mas. Quizás es que, después de
cinco años de divorciado, añoraba la compañía femenina, pues no había
buscado salir con otras mujeres. O quizás era también el morbo que le causaba
el parecido de Alicia con su propia hija. Entonces se imagino que lo que tenia
delante era el sexo de su hija. De hecho, tenia que ser muy parecido a lo que
ahora tenia delante. Después de cinco minutos, mas de lo habitual, terminó el
examen vaginal.


-Ahora te introduciré esta sonda. Lleva un pequeña cámara.
Supongo que ya la has visto antes.


-Si. Mi anterior ginecóloga la utilizó conmigo una vez.


-Bien. Debes de ponerte a cuatro patas encima de la camilla,
mirando a la pared.


Alicia así lo hizo. Se incorporó, se puso de pie en el
suelo, y luego se dio la vuelta, para subirse a la camilla apoyándose en las
rodillas.


El Doctor Pérez contemplaba la escena casi hipnotizado.
Ahora podía ver todo el cuerpo del a chica en movimiento. Había visto esta
escena cientos de veces con otras mujeres, pero estas llevaban la bata puesta.
Salvo en muy contadas ocasiones, alguna había estado así, desnuda del todo,
delante suyo.


Sus pechos moviéndose gracilmente, su sexo depilado, sus
piernas largas y estilizadas, su culo respingon, su barriga casi inexistente.
Era todo un espectáculo verla. Se fijo también en un detalle, y es que Alicia
no tenia marcas en la piel. Era septiembre, y la chica tenia la tez morena, pero
no tenia marcas blancas ni en sus senos ni en su culo. Eso quería decir que había
tomado el sol durante el verano desnuda. La chica tenia que haber ido a alguna
playa nudista. Se imagino la idea de encontrársela algún día en una playa
nudista.


Alicia esperó, a cuatro patas, sobre la camilla, mostrando
su vagina al Doctor. La visión volvía a ser espectacular. Las ganas de
penetrarla ahí mismo surgieron en la mente del Doctor. La chica era tan
preciosa. Estaba tan buena, que tuvo que quitarse esos pensamientos de la mente.
Había que ser profesional.


Mientras con su mano derecha introducía la sonda, con la
izquierda tocaba ese culo maravilloso, de forma sutil. Con un monitor a su lado,
observaba las imágenes que ofrecía la sonda. Fue repasando toda la vagina, y
fue introduciendo cada vez mas el aparato. Este media 20 cms, y al final lo metió
todo dentro. Alicia suspiraba de vez en cuando, sintiendo esa cosa dentro de su
ser. Para ella era como tener un pene erecto ahí dentro, pero mas frío, sin
sentir como bombeaba la sangre de su amado. La chica se estremeció varias
veces. Detalle que no paso por alto el Doctor. La estaba excitando. Después de
diez minutos, extrajo la sonda.


-Todo esta bien, Alicia.


-Me alegro.


-Bueno, ya puedes vestirte. Hemos terminado.


Alicia se levantó y se acercó a donde estaba la bata, para
ponérsela. El Doctor Pérez la observó. Vio como sus pechos perfectos se movían
al andar, pero con gran firmeza. Al darse ella la vuelta, tuvo un primer plano
de su culo. Era precioso también. Que chica tan guapa tenia delante.

-Ves, como todo ha ido bien? Bueno, pues ya nos veremos en la siguiente visita.


-¿Dentro de un año, entonces?

-No. Mejor dentro de seis meses. Como no tengo la agenda muy repleta, mejor así.


-Ah. Bien, Doctor... Pues hasta dentro de seis meses.


El Doctor Pérez se despidió de Alicia y pasó a su
despacho. Estaba excitado por lo ocurrido. Le había salido lo de los seis meses
sin pensarlo. Pero quería volver poder ver a Alicia cuanto antes mejor.

Y comenzó a pensar en la forma en que podría hacer lo mismo con sus hijas...
No seria difícil, ambas tenían consulta en este mismo hospital...

Gra por su atencion espero os aya gustado. y ahora diganme quien no quiere ser ginecologo a es una buena profecion.
chido el relato ese en particular por lo del incesto que de seguro ha de se r la fantasia maxima de los padres con hijas buenotas que no? bravo !!

Jorge Gonzalez
31-mar-2007, 01:37
Los Relatos Me Parecen Una Excelente Opcion En La Pagina

godfather
01-abr-2007, 11:51
jejeje, excelente historia un dia mi novia me dijo: cuando nos casemos no vamos a tener computadora, porque te la pasas enbobado en ella (para esto yo estudie redes y telecomunicacines) y a mi no me haces caso, entonces le dije: imaginate si hubiera sido ginecologo",

jajaja, pro excelente aporte, esperamos la segunda parte no? digo a los seis meses , jejej haber que hicieron, jajaja

toposaul
05-abr-2007, 01:29
Es buena idea dedicarse a ser ginecologo MUAJAJAJA

laweb3000
08-abr-2007, 02:31
Magnifica historia, por ahi andan unas postas del Doc Ginecologo, ah!, por cierto yo repostee unas de este cuate estan muy buenas, ay las buscan:mrgreen:

Master_Inc.
08-abr-2007, 03:20
chin.. erre mi profesion, jajaja, no muy buen el aporte, gracias por el relato.

Zurdok
21-abr-2007, 01:58
muy buen relato, me gusto y excito....

jorelmo
23-abr-2007, 01:26
realmente es de los trabajos mas soñados

HUEVO JUAN
06-may-2007, 03:11
lo Malo Es Cuando Llegan Tambien Ruquitas Y Gorditas