pumas52
31-ene-2006, 11:33
Hola a todos, este es un poco corto por que solo fue una noche y rápida, después de lo de mi hermana ya tenia un poco más de malicia.
Mi abuelo tenia un rancho en las afueras de Querétaro al que yo por ser el consentido iba todo el tiempo, un verano mi hermana invito como a cuatro de sus amigas , entre ellas estaba norma, rubiecita y con una cara de ángel, todos mis hermanos se la querían agasajar, pero ya ella los conocía y no quería nada con ellos, la casa era grande y las recamaras eran grandes, la primera noche eran solo mis hermanos, las amigas y los abuelos, mi abuelo me dijo que me quedara con las chicas a dormir ya que temía que mis hermanos, como eran de cabrones, se metieran al recamara, el se durmió fuera de la recamara en una silla de esas que arrullan, yo por lo pronto tuve que quedarme con ellas, había 2 camas en ese cuarto, lo que hicimos es que las juntaron así para dormir los 5 juntos, para ese tiempo mi hermana ya no me quería a su lado, por lo que normita dijo que Fernando duerma en la orilla, yo pues ni modo, cuando se estaban cambiando me tuve que voltear para no mirar, cuando se apagaron las luces yo estaba en la orilla después norma y después las otras, pero para eso antes de dormir las cabronas habían agarrado una botella de licor de mi abuelo, y se aventaron un par de traguitos, empezaron a hablar de novios y eso pero nada fuera de lo normal, cuando todo estaba quieto yo sentía a la normita a mi lado, para ese tiempo ya era un pinche mañoso, poco, poco, me le empecé a pegar poquito a poco, pero como era de cabron me saque la verga y se la deje pegada a los shorts que ella traía puestos, solo se la dejaba ahí en su culo, después en sus piernitas solo toques, sin hacer mucho ruido solo lo necesario, después poco a poco con las manos le empecé a tocar el culito que se sentía tan bien, calientito, aquel calor que emanan las mujeres y que gracias a no se quien me toco la suerte de sentir, le di sus raspaditas poco a poco, pero de verdad que si le sacaba, le tocaba sus piernitas con mis manos que delicia, ya para ese tiempo ya me la sabia puñetear hasta con la izquierda, así que me empecé a hacer justicia con mi propia mano en la cama, pienso que fue la mejor puñeta en mi vida, y mi abuelo afuera cuidando que los lobos no entraran sin saber que el mayor estaba adentro, al otro día cuando estábamos comiendo, mire a norma y ella como que me miraba con vergüenza, pienso que la desperté pero no dijo nada, ni modo, lo hice sin querer queriendo, la próxima noche llegaron mis padres y mi madre se quedo con las chicas, gracias a norma me hice la puñeta de oro.
Mi abuelo tenia un rancho en las afueras de Querétaro al que yo por ser el consentido iba todo el tiempo, un verano mi hermana invito como a cuatro de sus amigas , entre ellas estaba norma, rubiecita y con una cara de ángel, todos mis hermanos se la querían agasajar, pero ya ella los conocía y no quería nada con ellos, la casa era grande y las recamaras eran grandes, la primera noche eran solo mis hermanos, las amigas y los abuelos, mi abuelo me dijo que me quedara con las chicas a dormir ya que temía que mis hermanos, como eran de cabrones, se metieran al recamara, el se durmió fuera de la recamara en una silla de esas que arrullan, yo por lo pronto tuve que quedarme con ellas, había 2 camas en ese cuarto, lo que hicimos es que las juntaron así para dormir los 5 juntos, para ese tiempo mi hermana ya no me quería a su lado, por lo que normita dijo que Fernando duerma en la orilla, yo pues ni modo, cuando se estaban cambiando me tuve que voltear para no mirar, cuando se apagaron las luces yo estaba en la orilla después norma y después las otras, pero para eso antes de dormir las cabronas habían agarrado una botella de licor de mi abuelo, y se aventaron un par de traguitos, empezaron a hablar de novios y eso pero nada fuera de lo normal, cuando todo estaba quieto yo sentía a la normita a mi lado, para ese tiempo ya era un pinche mañoso, poco, poco, me le empecé a pegar poquito a poco, pero como era de cabron me saque la verga y se la deje pegada a los shorts que ella traía puestos, solo se la dejaba ahí en su culo, después en sus piernitas solo toques, sin hacer mucho ruido solo lo necesario, después poco a poco con las manos le empecé a tocar el culito que se sentía tan bien, calientito, aquel calor que emanan las mujeres y que gracias a no se quien me toco la suerte de sentir, le di sus raspaditas poco a poco, pero de verdad que si le sacaba, le tocaba sus piernitas con mis manos que delicia, ya para ese tiempo ya me la sabia puñetear hasta con la izquierda, así que me empecé a hacer justicia con mi propia mano en la cama, pienso que fue la mejor puñeta en mi vida, y mi abuelo afuera cuidando que los lobos no entraran sin saber que el mayor estaba adentro, al otro día cuando estábamos comiendo, mire a norma y ella como que me miraba con vergüenza, pienso que la desperté pero no dijo nada, ni modo, lo hice sin querer queriendo, la próxima noche llegaron mis padres y mi madre se quedo con las chicas, gracias a norma me hice la puñeta de oro.