LILIANAJ69
27-ago-2009, 03:10
La importancia de los bares para el Movimiento LGBT
Enrique Gómez*
Mantener a bares y discotecas en estricto apego a las diversas normatividades de los establecimientos mercantiles es tarea obligatoria de las autoridades del Distrito Federal (gobierno central, delegaciones, Secretaría de Seguridad Pública y Procuraduría General de Justicia), pero también es una prioridad para los negocios dedicados al entretenimiento nocturno de la población lésbica, gay, bisexual, transexual, transgénero y travesti (LGBT) de la ciudad de México.
Y es una prioridad para estos empresarios porque operar dentro del marco de la ley es la única manera de garantizar la existencia de sus negocios. Las autoridades deberían valorar que los bares y las discos LGBT producen riqueza a la capital del país, generan miles de empleos, representan un atractivo para el turismo y son espacios permanentes de entretenimiento.
A diferencia de los antros con público heterosexual, que sólo ofrecen diversión, los bares y discos LGBT representan uno de los escenarios principales del movimiento político, cultural y social de la diversidad sexual, ya que además de entretenimiento desarrollan múltiples actividades artísticas, campañas de prevención de VIH/sida, foros de discusión, festivales y acciones políticas.
Así como en el siglo XX el campo fue escenario del movimiento campesino y las fábricas el del movimiento obrero, los bares y las discos son hoy en día uno de los principales escenarios del movimiento LGBT mundial, el cual nació de la resistencia civil de la comunidad lésbica-gay ante la irrupción de la policía en un bar gay, el Stonewall de Nueva York, en junio de 1969.
Por otro lado, al igual que las autoridades, los propietarios de negocios LGBT están en contra de la entrada de menores de edad y del consumo de drogas en sus espacios, ya que atentan contra la integridad de su clientela y contra el sano desarrollo de sus empresas. Por ello, el empresariado LGBT apoya todas y cada una de las medidas tomadas por el gobierno para tales efectos.
Aún así, en los últimos nueve meses los bares y discos LGBT de la capital han sido víctimas de una ola clausuras y verificaciones (a veces violentas) por parte de la autoridad, que en ocasiones se ha visto más visceral que inteligente.
Al gobierno debe quedarle claro que los prestadores de servicios LGBT son aliados, no enemigos, en su lucha contra las drogas, la delincuencia y la corrupción de menores.
Las diversas autoridades del gobierno capitalino bien podrían generar una mesa permanente de diálogo con representantes del empresariado LGBT, a fin de desarrollar un programa eficaz, ordenado, consensuado y de largo plazo para encontrar soluciones a todos estos problemas que también les aquejan.
Hay muchas y muy buenas ideas que podrían servir de mucho al gobierno, ojalá que hagan conciencia de la importancia social, cultural y política que los bares y las discos tienen para el movimiento LGBT, un sector que se perfila como uno de los protagonistas de la sociedad mexicana del siglo XXI.
* Enrique Gómez es director de la revista Homópolis, dirigida a la población LGBT del centro del país, y además es vocero de Unegay, organización que agrupa de más de 30 empresarios que prestan sus servicios a ese mismo sector.
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Fuente .- revista hompolis
Enrique Gómez*
Mantener a bares y discotecas en estricto apego a las diversas normatividades de los establecimientos mercantiles es tarea obligatoria de las autoridades del Distrito Federal (gobierno central, delegaciones, Secretaría de Seguridad Pública y Procuraduría General de Justicia), pero también es una prioridad para los negocios dedicados al entretenimiento nocturno de la población lésbica, gay, bisexual, transexual, transgénero y travesti (LGBT) de la ciudad de México.
Y es una prioridad para estos empresarios porque operar dentro del marco de la ley es la única manera de garantizar la existencia de sus negocios. Las autoridades deberían valorar que los bares y las discos LGBT producen riqueza a la capital del país, generan miles de empleos, representan un atractivo para el turismo y son espacios permanentes de entretenimiento.
A diferencia de los antros con público heterosexual, que sólo ofrecen diversión, los bares y discos LGBT representan uno de los escenarios principales del movimiento político, cultural y social de la diversidad sexual, ya que además de entretenimiento desarrollan múltiples actividades artísticas, campañas de prevención de VIH/sida, foros de discusión, festivales y acciones políticas.
Así como en el siglo XX el campo fue escenario del movimiento campesino y las fábricas el del movimiento obrero, los bares y las discos son hoy en día uno de los principales escenarios del movimiento LGBT mundial, el cual nació de la resistencia civil de la comunidad lésbica-gay ante la irrupción de la policía en un bar gay, el Stonewall de Nueva York, en junio de 1969.
Por otro lado, al igual que las autoridades, los propietarios de negocios LGBT están en contra de la entrada de menores de edad y del consumo de drogas en sus espacios, ya que atentan contra la integridad de su clientela y contra el sano desarrollo de sus empresas. Por ello, el empresariado LGBT apoya todas y cada una de las medidas tomadas por el gobierno para tales efectos.
Aún así, en los últimos nueve meses los bares y discos LGBT de la capital han sido víctimas de una ola clausuras y verificaciones (a veces violentas) por parte de la autoridad, que en ocasiones se ha visto más visceral que inteligente.
Al gobierno debe quedarle claro que los prestadores de servicios LGBT son aliados, no enemigos, en su lucha contra las drogas, la delincuencia y la corrupción de menores.
Las diversas autoridades del gobierno capitalino bien podrían generar una mesa permanente de diálogo con representantes del empresariado LGBT, a fin de desarrollar un programa eficaz, ordenado, consensuado y de largo plazo para encontrar soluciones a todos estos problemas que también les aquejan.
Hay muchas y muy buenas ideas que podrían servir de mucho al gobierno, ojalá que hagan conciencia de la importancia social, cultural y política que los bares y las discos tienen para el movimiento LGBT, un sector que se perfila como uno de los protagonistas de la sociedad mexicana del siglo XXI.
* Enrique Gómez es director de la revista Homópolis, dirigida a la población LGBT del centro del país, y además es vocero de Unegay, organización que agrupa de más de 30 empresarios que prestan sus servicios a ese mismo sector.
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Fuente .- revista hompolis