Billy Shears
29-dic-2005, 03:27
Pues desde pequeño siempre fui bastante cachondo, me encantaba verle los calzones a las compañeras y por supuesto que el paraiso era verle también a las maestras, las mujeres mayores son mi fetichismo.
Por parte de mis padres tengo muchos primas y tías, y muchas muy muy guapas y muy bien formadas.
La mamá de un primo de mi edad, siempre fue objeto de mis deseos, así que desde muy pequeños, cada que iba a visitarlos, aprovechaba cualquier descuido para ver sus piernotas y muy buen trasero. En las noches en una habitación dormía ella sola en su cama con el hermano pequeño de mi primo, mi tío, el primo de mi edad y yo dormíamos en el suelo de la sala, sobre cobertores que ponían en el suelo. Yo trataba de hacerme el dormido desde
temprano y luego en la noche, cuando ya veía a todos dormidos iba rumbo al baño, y como la puerta de la habitación donde estaba mi tía estaba abierta, veía su reflejo en un espejo que estaba afuera del baño.
La idea era entrar a verla bien por debajo de su bata, en ese entonces me habría conformado solo con ver su ropa interior, pero nunca tenía el valor de acercarme lo suficiente o la suerte de ver algo.
Pasó así el tiempo, a veces la veía en la casa solo con brasier y un fondo blanco y se transparentaban sus calzones a veces blancos o negros, pero no era gran cosa. Me impresionaba como una señora tenía tan bien paradas las nalgas, soñaba con tener algún día la oportunidad o el atrevimiento de acercarme a ella y que ella no se asustara y contara mis perversiones a todos.
Años después, yo ya más crecido y más cachondo, tuve más oportunidades de por fin ver mejor sus descuidos, verla con las piernas abiertas recogiendo ropa del suelo, y en otras ocasiones en que se sentaba y me dejaba ver sus lindas piernas morenas sin darse cuenta.
Siempre me pregunté porque no dormía junto a mi tío, y a mediados de los noventas, él fallece de cáncer. Por lo que solo mi tía y sus dos hijos son los únicos que quedan viviendo en la casa, lejos de mis otros familiares.
Un día estaba en su casa y mi primo estaba dormido, mi otro primo menor estaba jugando cerca de mi tía, que descansaba recostada en el suelo de la sala, donde yo de pequeño dormía con mi tío y mi primo. Escuché que mi primillo le hablaba a ella y mi tía parecía no darse mucha cuenta de las cosas, parecía tener el sueño muy pesado, me acerque cerca de allí con la excusa de tomar un vaso de agua de un garrafón cercano a donde ella estaba acostada. Me acerqué y ví como la bata dejaba ver mucho de sus bien formadas piernas morenas y más tarde logré hacer que mi primillo fuera a la tienda a comprarme algo. Allí aproveché para acercarme lentamente, primero con la idea de decir que buscaba algo por si me descubría espiándola o algo, empecé a acercarme más y ver que estaba bien dormida.
Ella estaba acostada boca abajo, me asomé entre sus piernas y no podía ver mucho al principio, así que me armé de valor y empecé a levantarle la bata lentamente, empezó a descubrirse su calzoncito blanco y sus nalgas morenas tan ricas empezaron a aparecer. Fui a asomarme corriendo al cuarto a ver si el primo de mi edad seguía dormido, y por fortuna así era, mi primillo parecía haberse quedado jugando en la calle en vez de regresar con lo que le pedí. Era mi oportunidad sagrada y debía de sacar valor de donde fuera.
Levanté más la bata de mi tía y empecé primero suavemente a rozar con mis dedos, sus piernotas y sus nalgas y espalda, ví que no había cambio en su rostro por lo que empecé a acariciarla con más confianza.
Eran solo segundos, pero eran eternos y de un placer inimaginable, al estar consciente de estar cumpliendo lo que tanto tiempo había deseado. La desesperación o ansiedad de mi calentura, me llevó a estrujarla más y ver que empezaba a moverse porque la había despertado, mi primero impulso fue poner mi mano sobre su boca para que no diera un grito y todo terminara en desastre, yo estaba ya encima de ella por la espalda y sentía como cierta resistencia a mi fuerza, pero luego sentí como con su boca empezaba a lamer mis dedos y a chupar uno, mientras escuchaba sus pequeños gemidos de que lo estaba disfrutando. Mientras mi mano derecha estaba sobre su boca, la otra empezaba a meterse bajo su pantaleta y a acariciarle el ano. Me empiezo rápidamente a bajar el pants que traigo para sacar al amigo, y luego de bajarle a ella un poco su calzón, la penetro repetidamente, siento y veo como rápidamente ella empieza a ponerse demasiado húmeda y me excita tanto que luego la pentro de manera ruda por el ano, mientras ella hace lo posible por contener sus gemidos de dolor y yo me vengo dentro de su culo.
Ella se para rápidamente hacia el baño y yo me quedo tirado en el suelo, con muchos sentimientos encontrados, no sé que tragedia me puede deparar luego de lo que hice.
Me voy al cuarto de mi primo y nerviosamente espero a que ella salga por fin del baño. Cuando sale pasa sin voltearme a ver y se encierra un rato en su habitación, mi primo duerme como roca y yo solo puedo pensar en lo magnífico que fue haber estado con su mamá, mi primo pequeño tarda aún más rato en llegar finalmente con el pan que le pedí que me comprara.
Vuelvo a ver a mi tía más tarde en la cena, pero no me mira a los ojos, yo logro fingir con mi primo una normalidad absoluta, en la noche mi tía duerme con su puerta cerrada y yo solo puedo pasar una gran noche pensando en el tiempo que gocé en la tarde. A la mañana siguiente me recogen mis padres y pues después contaré más al respecto. Yo tenía 16 años entonces ella andaba en los 40 supongo.
Por parte de mis padres tengo muchos primas y tías, y muchas muy muy guapas y muy bien formadas.
La mamá de un primo de mi edad, siempre fue objeto de mis deseos, así que desde muy pequeños, cada que iba a visitarlos, aprovechaba cualquier descuido para ver sus piernotas y muy buen trasero. En las noches en una habitación dormía ella sola en su cama con el hermano pequeño de mi primo, mi tío, el primo de mi edad y yo dormíamos en el suelo de la sala, sobre cobertores que ponían en el suelo. Yo trataba de hacerme el dormido desde
temprano y luego en la noche, cuando ya veía a todos dormidos iba rumbo al baño, y como la puerta de la habitación donde estaba mi tía estaba abierta, veía su reflejo en un espejo que estaba afuera del baño.
La idea era entrar a verla bien por debajo de su bata, en ese entonces me habría conformado solo con ver su ropa interior, pero nunca tenía el valor de acercarme lo suficiente o la suerte de ver algo.
Pasó así el tiempo, a veces la veía en la casa solo con brasier y un fondo blanco y se transparentaban sus calzones a veces blancos o negros, pero no era gran cosa. Me impresionaba como una señora tenía tan bien paradas las nalgas, soñaba con tener algún día la oportunidad o el atrevimiento de acercarme a ella y que ella no se asustara y contara mis perversiones a todos.
Años después, yo ya más crecido y más cachondo, tuve más oportunidades de por fin ver mejor sus descuidos, verla con las piernas abiertas recogiendo ropa del suelo, y en otras ocasiones en que se sentaba y me dejaba ver sus lindas piernas morenas sin darse cuenta.
Siempre me pregunté porque no dormía junto a mi tío, y a mediados de los noventas, él fallece de cáncer. Por lo que solo mi tía y sus dos hijos son los únicos que quedan viviendo en la casa, lejos de mis otros familiares.
Un día estaba en su casa y mi primo estaba dormido, mi otro primo menor estaba jugando cerca de mi tía, que descansaba recostada en el suelo de la sala, donde yo de pequeño dormía con mi tío y mi primo. Escuché que mi primillo le hablaba a ella y mi tía parecía no darse mucha cuenta de las cosas, parecía tener el sueño muy pesado, me acerque cerca de allí con la excusa de tomar un vaso de agua de un garrafón cercano a donde ella estaba acostada. Me acerqué y ví como la bata dejaba ver mucho de sus bien formadas piernas morenas y más tarde logré hacer que mi primillo fuera a la tienda a comprarme algo. Allí aproveché para acercarme lentamente, primero con la idea de decir que buscaba algo por si me descubría espiándola o algo, empecé a acercarme más y ver que estaba bien dormida.
Ella estaba acostada boca abajo, me asomé entre sus piernas y no podía ver mucho al principio, así que me armé de valor y empecé a levantarle la bata lentamente, empezó a descubrirse su calzoncito blanco y sus nalgas morenas tan ricas empezaron a aparecer. Fui a asomarme corriendo al cuarto a ver si el primo de mi edad seguía dormido, y por fortuna así era, mi primillo parecía haberse quedado jugando en la calle en vez de regresar con lo que le pedí. Era mi oportunidad sagrada y debía de sacar valor de donde fuera.
Levanté más la bata de mi tía y empecé primero suavemente a rozar con mis dedos, sus piernotas y sus nalgas y espalda, ví que no había cambio en su rostro por lo que empecé a acariciarla con más confianza.
Eran solo segundos, pero eran eternos y de un placer inimaginable, al estar consciente de estar cumpliendo lo que tanto tiempo había deseado. La desesperación o ansiedad de mi calentura, me llevó a estrujarla más y ver que empezaba a moverse porque la había despertado, mi primero impulso fue poner mi mano sobre su boca para que no diera un grito y todo terminara en desastre, yo estaba ya encima de ella por la espalda y sentía como cierta resistencia a mi fuerza, pero luego sentí como con su boca empezaba a lamer mis dedos y a chupar uno, mientras escuchaba sus pequeños gemidos de que lo estaba disfrutando. Mientras mi mano derecha estaba sobre su boca, la otra empezaba a meterse bajo su pantaleta y a acariciarle el ano. Me empiezo rápidamente a bajar el pants que traigo para sacar al amigo, y luego de bajarle a ella un poco su calzón, la penetro repetidamente, siento y veo como rápidamente ella empieza a ponerse demasiado húmeda y me excita tanto que luego la pentro de manera ruda por el ano, mientras ella hace lo posible por contener sus gemidos de dolor y yo me vengo dentro de su culo.
Ella se para rápidamente hacia el baño y yo me quedo tirado en el suelo, con muchos sentimientos encontrados, no sé que tragedia me puede deparar luego de lo que hice.
Me voy al cuarto de mi primo y nerviosamente espero a que ella salga por fin del baño. Cuando sale pasa sin voltearme a ver y se encierra un rato en su habitación, mi primo duerme como roca y yo solo puedo pensar en lo magnífico que fue haber estado con su mamá, mi primo pequeño tarda aún más rato en llegar finalmente con el pan que le pedí que me comprara.
Vuelvo a ver a mi tía más tarde en la cena, pero no me mira a los ojos, yo logro fingir con mi primo una normalidad absoluta, en la noche mi tía duerme con su puerta cerrada y yo solo puedo pasar una gran noche pensando en el tiempo que gocé en la tarde. A la mañana siguiente me recogen mis padres y pues después contaré más al respecto. Yo tenía 16 años entonces ella andaba en los 40 supongo.