Vitos
23-nov-2005, 04:05
Hasta ahora me anime a realizar un relato personal, me gusta leer con atención las experiencias voyeur vividas por otros, existen cientos de similitudes, pero siempre el punto, la adrenalina que causa cada una de esas experiencias, el leer hace que me vuelva también protagonista de ese relato. Hoy me decidí a hacer el mío, al igual que muchos de nosotros, el empezar en el ambiente voyeur significa muchas aventuras, cientos de vivencias, que cada una por pequeñas que sean, tienen su merito, trataré de iniciar desde las primeras experiencias, esperando les agrade y que como yo se vuelvan protagonistas de mi relato.
Las vecinas cachondas, mi primera experiencia
Recuerdo muy bien que tenía escasos 10 años en aquellos tiempos, edad en que aún no despertaba el morbo ni la maldad en la mirada de un niño, mi hermano dos años mayor que yo, siempre precoz en todas sus andanzas, gustaba de “jalarme” a todas sus aventuras; siempre era marcada la diferencia de comportamiento entre los dos, yo siempre tranquilo, pasivo, y mi hermano hiperactivo, desmadrozo y sobre todo temperamental, ya que a su corta edad gustaba de juntarse con gente mayor que él, digamos tenia amigos de 18 a 25 años, obvio entender que la maldad o morbo en gente de esa edad ya estaba bastante desarrollada, y de alguna manera se les hacia gracia contarle a mi hermano sus andanzas o cómo mirar a una mujer con morbo, ya saben las clásicas expresiones entre amigos al ver a una chica muy buena, “mira que culote”, “ya viste ese par de chichotas”, “que nalgotas, te imaginas que pedos tira”, “mira como lo mueve, te la imaginas cogiendo”, el morbo en mi hermano a esa edad ya estaba despierto, miraba a las mujeres ya con otros ojos, lo que a su edad era ventaja, se podía acercar y tocar sin muchos problemas, podía “manosear” sin que pasara nada, pues era un niño de 12 años, que mal podía hacer, ¡ no sabían jejejeje ¡…
El caso es que una ocasión mi hermano me llevo a la casa de las vecinas, obvio también entender que a la edad de 12 años, ante la gente mi hermano era un niño sin malicia, aja!, como no!, si ya tenia el pensamiento y el morbo de un adulto. ¡Bueno!; en aquella casa la familia era de 10 hijos, las cuales las dos más chicas eran mujeres; Carmen y Maricruz, ambas de 14 y 13 años respectivamente (sólo de recordarlas mi pensamiento vuela a esos momentos, uff!!), igual que mi hermano las dos eran precoses, les gustaba ser manoseadas, a pesar de su corta edad, ellas ya experimentaban el placer de ser acariciadas en sus partes nobles que apenas estaban en desarrollo, pero ya sentían los deseos de ser poseídas.
El caso es, que entre Carmen y mi hermano inventaban juegos que a simple vista resultaban inocentes, nadie se podía imaginar que eran creados para poder esconderse y dar rienda suelta a ese despertar del sexo, recuerdo esa tarde, mi hermano ya tenía su plan, pero esta vez se puso de acuerdo con Carmen, el hecho era, que Carmen y mi Hermano ya sabían su juego, pero esta vez me llevo para que yo aprendiera con Maricruz el “juego” que les gustaba, consistente en perseguir a la víctima, mi hermano era el monstruo de Marte que quería robarse a un terrícola (recuerden que es un juego de niños), haciendo las semblanzas del enmascarado de plata (jajajajaja), y siempre correteaba a su víctima, ella corría hasta las habitaciones siempre buscando refugio para no ser alcanzada por el marciano, siempre terminaba escondiéndose en un lugar donde guardaban trebejos y cosas inservibles, lugar perfecto para el “juego”, ya que extrañamente los hermanos o familiares llegaban a entrar a ese armario, ya estando allí daban rienda suelta a las caricias, y besuqueos, en un supuesto ataque violento.
Pero esta vez querían ver, querían ser testigos de un iniciado, y pues Maricruz estaba dispuesta a ser la que estrenara, jejejeje, y yo la víctima. Comenzamos el juego, yo correteaba a Carmen y mi hermano a Maricruz, recuerdo muy bien como se les levantaba las falditas que usaban, muy cortitas, las pantaletas de color pastel y de florecitas quedaban a la vista; Carmen más de una ocasión se dejo alcanzar, recuerdo muy bien que me abrazaba, me rogaba que no la llevara, pero hasta después estuve conciente del abrazo tan pegadito que me daba, siempre frotando su panochita a mi cuerpo, justamente en mi miembro, en ese momento no sentía nada, era parte del juego, llevaba mis manos siempre hacia su trasero, que recuerdo muy bien era duro, porque me faltaba decirles que estas vecinas a pesar de su corta edad, ya tenían cuerpos de tentación, sus traseros eran bien formados, sus piernas torneadas y duras, sus pechitos ya tenían forma, duros, duros, y sobre todo su piel nacarada, blanca y de muy buen aroma, eran unas vírgenes en busca de sexo; Carmen siempre en su afán de “escapar”, forcejeaba conmigo, diciéndome entre dientes, “no me dejes ir, acuérdate que eres el monstruo”, yo creo que esos jalones la excitaban, a cada jalón que le daba era un abrazo y siempre mis manos a sus nalgas, o era dejarse abrazar y restregar su culo en mi miembro, que extraña sensación hasta ese momento. Seguimos otro rato jugando, al llegar a la recamara de sus papas me dijo, “espérame, voy al baño”, entro, pero no se tardo nada, y seguimos correteando, al llegar a la habitación de sus hermanos se metió debajo de la cama, cual no fue mi sorpresa al ver que no tenia pantaletas, me dejo ver sus nalgas hermosas, y sobre todo su vulva, que excitante espectáculo, ella ya tenía bastante “poblado” su sexo, riquísimo, en ese momento lo que sentí fue pena, como es posible que una niña no traiga calzones, pensé, y me dio vergüenza, en ese momento me salí de la habitación y busque a mi hermano para contarle, el ya tenía atrapada a Maricruz en la celda de su nave (el armario), y me dijo, tú vigílala yo voy por la otra terrícola, y no me hizo caso de lo que le dije, total el juego es juego, a lo mejor se le olvido ponerse sus calzones cuando salio del baño, pensé, ya adentro de la “nave”, estaba Maricruz, atada con unos trozos de tela, y a la vista sus calzoncitos de florecitas, y la blusita desabrochada dejando ver a través del corpiño sus pequeños pero duros senos, según ella tratando de quitarse las ataduras, que al final logro, a lo cual me abrazo, según convenciéndome que no atacáramos el planeta, empezó a besarme, cosa que me dio pena en el momento, pero después me deje querer, sentí una extraña sensación, pero no de rechazo, ella por lo visto no era la primera vez que lo hacia, ya que me metía su lengua en mi boca, cosa que en algún momento me dio asco (jejejeje); ya después llego mi hermano con la otra secuestrada, pero como le aplico el rayo del convencimiento ella se dejo llevar mansamente a la nave, ya estando ahí me dijo como sacarles la información, y me dijo que hiciera lo que él hacia, la acostó junto a su hermana que también tenía el efecto de los rayos marcianos, en ese momento Maricruz se quito también las pantaletas, me dejo ver su panochita, ya con pelos, no más que su hermana, pero ya tenía, abrió sus piernas y me dejo ver su clítoris, su cosita ya estaba mojada pues mi hermano ya la había hecho presa antes, atónito veía como mi hermano besaba el cuello y la boca de Carmen, Maricruz me jalaba me decía que me daría información que hiciera lo que le hacían a su hermana, pero estaba confundido, no atinaba a hacer nada; ya que se dieron cuenta, mi hermano me dijo que me pusiera encima de Maricruz, cosa que hice para seguir el juego, según yo, ya estando sobre de ella... contínua en parte II
Las vecinas cachondas, mi primera experiencia
Recuerdo muy bien que tenía escasos 10 años en aquellos tiempos, edad en que aún no despertaba el morbo ni la maldad en la mirada de un niño, mi hermano dos años mayor que yo, siempre precoz en todas sus andanzas, gustaba de “jalarme” a todas sus aventuras; siempre era marcada la diferencia de comportamiento entre los dos, yo siempre tranquilo, pasivo, y mi hermano hiperactivo, desmadrozo y sobre todo temperamental, ya que a su corta edad gustaba de juntarse con gente mayor que él, digamos tenia amigos de 18 a 25 años, obvio entender que la maldad o morbo en gente de esa edad ya estaba bastante desarrollada, y de alguna manera se les hacia gracia contarle a mi hermano sus andanzas o cómo mirar a una mujer con morbo, ya saben las clásicas expresiones entre amigos al ver a una chica muy buena, “mira que culote”, “ya viste ese par de chichotas”, “que nalgotas, te imaginas que pedos tira”, “mira como lo mueve, te la imaginas cogiendo”, el morbo en mi hermano a esa edad ya estaba despierto, miraba a las mujeres ya con otros ojos, lo que a su edad era ventaja, se podía acercar y tocar sin muchos problemas, podía “manosear” sin que pasara nada, pues era un niño de 12 años, que mal podía hacer, ¡ no sabían jejejeje ¡…
El caso es que una ocasión mi hermano me llevo a la casa de las vecinas, obvio también entender que a la edad de 12 años, ante la gente mi hermano era un niño sin malicia, aja!, como no!, si ya tenia el pensamiento y el morbo de un adulto. ¡Bueno!; en aquella casa la familia era de 10 hijos, las cuales las dos más chicas eran mujeres; Carmen y Maricruz, ambas de 14 y 13 años respectivamente (sólo de recordarlas mi pensamiento vuela a esos momentos, uff!!), igual que mi hermano las dos eran precoses, les gustaba ser manoseadas, a pesar de su corta edad, ellas ya experimentaban el placer de ser acariciadas en sus partes nobles que apenas estaban en desarrollo, pero ya sentían los deseos de ser poseídas.
El caso es, que entre Carmen y mi hermano inventaban juegos que a simple vista resultaban inocentes, nadie se podía imaginar que eran creados para poder esconderse y dar rienda suelta a ese despertar del sexo, recuerdo esa tarde, mi hermano ya tenía su plan, pero esta vez se puso de acuerdo con Carmen, el hecho era, que Carmen y mi Hermano ya sabían su juego, pero esta vez me llevo para que yo aprendiera con Maricruz el “juego” que les gustaba, consistente en perseguir a la víctima, mi hermano era el monstruo de Marte que quería robarse a un terrícola (recuerden que es un juego de niños), haciendo las semblanzas del enmascarado de plata (jajajajaja), y siempre correteaba a su víctima, ella corría hasta las habitaciones siempre buscando refugio para no ser alcanzada por el marciano, siempre terminaba escondiéndose en un lugar donde guardaban trebejos y cosas inservibles, lugar perfecto para el “juego”, ya que extrañamente los hermanos o familiares llegaban a entrar a ese armario, ya estando allí daban rienda suelta a las caricias, y besuqueos, en un supuesto ataque violento.
Pero esta vez querían ver, querían ser testigos de un iniciado, y pues Maricruz estaba dispuesta a ser la que estrenara, jejejeje, y yo la víctima. Comenzamos el juego, yo correteaba a Carmen y mi hermano a Maricruz, recuerdo muy bien como se les levantaba las falditas que usaban, muy cortitas, las pantaletas de color pastel y de florecitas quedaban a la vista; Carmen más de una ocasión se dejo alcanzar, recuerdo muy bien que me abrazaba, me rogaba que no la llevara, pero hasta después estuve conciente del abrazo tan pegadito que me daba, siempre frotando su panochita a mi cuerpo, justamente en mi miembro, en ese momento no sentía nada, era parte del juego, llevaba mis manos siempre hacia su trasero, que recuerdo muy bien era duro, porque me faltaba decirles que estas vecinas a pesar de su corta edad, ya tenían cuerpos de tentación, sus traseros eran bien formados, sus piernas torneadas y duras, sus pechitos ya tenían forma, duros, duros, y sobre todo su piel nacarada, blanca y de muy buen aroma, eran unas vírgenes en busca de sexo; Carmen siempre en su afán de “escapar”, forcejeaba conmigo, diciéndome entre dientes, “no me dejes ir, acuérdate que eres el monstruo”, yo creo que esos jalones la excitaban, a cada jalón que le daba era un abrazo y siempre mis manos a sus nalgas, o era dejarse abrazar y restregar su culo en mi miembro, que extraña sensación hasta ese momento. Seguimos otro rato jugando, al llegar a la recamara de sus papas me dijo, “espérame, voy al baño”, entro, pero no se tardo nada, y seguimos correteando, al llegar a la habitación de sus hermanos se metió debajo de la cama, cual no fue mi sorpresa al ver que no tenia pantaletas, me dejo ver sus nalgas hermosas, y sobre todo su vulva, que excitante espectáculo, ella ya tenía bastante “poblado” su sexo, riquísimo, en ese momento lo que sentí fue pena, como es posible que una niña no traiga calzones, pensé, y me dio vergüenza, en ese momento me salí de la habitación y busque a mi hermano para contarle, el ya tenía atrapada a Maricruz en la celda de su nave (el armario), y me dijo, tú vigílala yo voy por la otra terrícola, y no me hizo caso de lo que le dije, total el juego es juego, a lo mejor se le olvido ponerse sus calzones cuando salio del baño, pensé, ya adentro de la “nave”, estaba Maricruz, atada con unos trozos de tela, y a la vista sus calzoncitos de florecitas, y la blusita desabrochada dejando ver a través del corpiño sus pequeños pero duros senos, según ella tratando de quitarse las ataduras, que al final logro, a lo cual me abrazo, según convenciéndome que no atacáramos el planeta, empezó a besarme, cosa que me dio pena en el momento, pero después me deje querer, sentí una extraña sensación, pero no de rechazo, ella por lo visto no era la primera vez que lo hacia, ya que me metía su lengua en mi boca, cosa que en algún momento me dio asco (jejejeje); ya después llego mi hermano con la otra secuestrada, pero como le aplico el rayo del convencimiento ella se dejo llevar mansamente a la nave, ya estando ahí me dijo como sacarles la información, y me dijo que hiciera lo que él hacia, la acostó junto a su hermana que también tenía el efecto de los rayos marcianos, en ese momento Maricruz se quito también las pantaletas, me dejo ver su panochita, ya con pelos, no más que su hermana, pero ya tenía, abrió sus piernas y me dejo ver su clítoris, su cosita ya estaba mojada pues mi hermano ya la había hecho presa antes, atónito veía como mi hermano besaba el cuello y la boca de Carmen, Maricruz me jalaba me decía que me daría información que hiciera lo que le hacían a su hermana, pero estaba confundido, no atinaba a hacer nada; ya que se dieron cuenta, mi hermano me dijo que me pusiera encima de Maricruz, cosa que hice para seguir el juego, según yo, ya estando sobre de ella... contínua en parte II